Roca Editorial publicará El aspecto del diablo de Craig Russell

En tierras checoslovacas, bajo la sombra de los nazis, Europa se prepara para una guerra mientras que Los Seis Demonios se encuentran en un manicomio por dementes. Esta novela, bajo el respaldo del thriller gótico, nos presenta al detective Lukâs Smolák y al asesino en serie Delantal, imitador de Jack el Destripador y que es perseguido por la policía. 

 

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Título original: The Devil Aspect
Fecha de publicación en castellano: 06/junio/2019
Editorial: Roca Editorial
Colección: Thriller y suspense
Edición: Tapa dura

 

El autor, Craig Russell, nos plantea aspectos ya tratados en sus anteriores novelas: la maldad humana, la unión de los mitos y la cultura y la afectación en la psique del folclore popular. Usando el terror como telón de fondo, se narra un relato lleno de crímenes y crueldad en base a las tradiciones culturales de Europa del este y Centroeuropa. Además, la obra está inspirada en el conocimiento y la perspectiva de Carl Gustav Jung, un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo en la etapa inicial del psicoanálisis, que cautivó al escritor de El aspecto del diablo.

«Jung me fascina (…) su padre la obligaba a sentarse detrás de él mientras redactaba los sermones para asegurarse de que el diablo no estaba leyendo por encima de su hombro lo que escribía.»

La Checoslovaquia que veremos en esta historia se sitúa en el año 1.935 donde todavía era un país joven, pero donde se cocía la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué esta época histórica para ambientar la novela? Tras la caída del Imperio Austrohúngaro, el pueblo mezcló procedencias, herederos, leyendas, mitos; una combinación étnico-cultural donde también nació el Partido Alemán de los Sudetes, lo que llamó la atención del Russell.
El castillo de Hrad Orlü será una localización histórica importante en la narración ya que será el lugar en el que se halla el epicentro del mal y donde se encuentran los Seis Diabólicos; esto es porque se creyó que este lugar se construyó con el fin de cerrar la boca del infierno y alejar las historias de misas negras que se rumoreaban por aquel entonces. 

«Elegí Checoslovaquia por estar situado en el corazón de Europa, geográfica, étnica, cultural y psicológicamente. En particular, los bohemios son un pueblo con una psicología muy intrincada. Se trata de un lugar formado por la fusión de las culturas celta, eslava, germana y judía. No es casualidad que la excepcional voz creativa de Franz Kafka, con todo su absurdo surrealismo y humor negro fuera producto de este tiempo y de ese lugar.»

«La leyenda pervive en el castillo (…) se dice que Corazón Negro era tan malvado, ambicioso y despiadado que vendió su alma al diablo cuando era niño (…) Se dice que consiguió invocar a Černobog, el dios negro, el diablo de los mitos eslavos, o Veles, el señor del inframundo.»

Según la crítica, es un thriller  memorable y aterrador y es comparado con novelas como Jekyll y Hyde y Drácula. Dicen que es un camino visceral e inteligente. Lo tachan de tour de force

De cualquier modo, podremos juzgarlo a partir del día seis de junio.

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Materia Oscura de Blake Crouch

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Título original: Dark Matter

Traducción: Noemí Risco Mateo

Editorial: Nocturna

Edición: rústica con solapas

 

CUALQUIER DECISIÓN SE RAMIFICA EN

UN NUEVO MUNDO.

 

Bajo el inicio de una breve introducción que dicta: «Para cualquiera que se haya preguntado cómo podría ser su vida al final del camino que no tomó», nos encontramos con un tema principal, y de fondo, que absorbe y mezcla la ficción literaria con la experiencia personal cotidiana creando un vínculo que nos deja claro que esta aventura será una constante reflexión sobre las decisiones y las consecuencias que, al fin y al cabo, se derivan en un mundo nuevo y desconocido. Una ciencia ficción que bebe de momentos cotidianos para vestirlos de verosimilitud y que, a su vez, se pasea por el thriller.

En la narración se disfruta de una primera persona continua donde la voz la toma el protagonista, Jason Dessen, que renunció a sus aspiraciones científicas para centrarse en su familia, pero esto no tardará en cambiar ya que nunca volverá a su vida tras ser secuestrado en una central eléctrica y así poder vivir las posibles vidas que dejó de lado tras las decisiones tomadas en el camino. Trasladada la narración a una realidad desconocida se empieza a conocer el estilo del autor: un estilo coloquial, denso y ágil, que aún así no deja de verse cómo deja de lado la expresión cuidada en ocasiones.

La narrativa tiene una cadencia muy rápida y apenas se tiene tiempo para fijarse en posibles incoherencias o fallos, por lo que se puede concluir que el escritor apostó por el ritmo de la acción más que, por ejemplo, en la profundidad emocional del personaje. Aún así, el elenco de personajes, mínimo, transmite lo suficiente como para no chirriar en la lectura, mostrando pérdida, preocupación y perseverancia por conseguir llegar a lo que realmente se quiere y se necesita tener.

Al paso de páginas, la locura y la paranoia te deja de hielo; un mundo lleno de posibilidades y hasta dónde son capaces de llenar las consecuencias de nuestros actos.

Las Tres Muertes de Fermín Salvochea de Jesús Cañadas

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Editorial: Roca Editorial
Edición: Disponible en tapa dura, eBook y bolsillo

Es complicado hablar de Las tres muertes de Fermín Salvochea (premio Ignotus a la mejor novela nacional de 2017) sin que se te escape algo que rompa las sorpresas que aguardan al lector entre sus páginas. Sorpresas, sí, en plural, porque el libro que nos ocupa, y preocupa, está lleno de ellas. Nos encontramos en el Cádiz de principios del siglo veinte. Sebastián, el Pani y Candela son tres niños de clase humilde. Candela, además, es huérfanay vive en un hospicio religioso. Los tres forman una entrañable pandilla y, en los primeros compases de la novela, crees que vas a asistir a una historia costumbrista con las aventuras y desventuras de los tres. Pero no. O sí, aunque no como esperabas… Aquí es cuando entra en escena Fermín Salvochea, alcalde gaditano
durante la primera República. La genialidad que Jesús Cañadas consigue es
un fluir de los acontecimientos tan natural que nada de lo que empieza a pasar
entonces desentona o parece estar fuera de lugar. Entreteje la historia y las
leyendas gaditanas con habilidad, enseñándonos la otra cara, mágica, oscura y
misteriosa, de la Tacita de Plata. Pocas veces me ha ocurrido que un personaje protagonista me caiga gordo y quiera que muera prácticamente desde su primera aparición. Pues ahí está Juaíco –el padre de Sebastián- para conseguirlo. Ninguno de los
personajes te deja indiferente y cuando eso se consigue, el escritor se mete al
lector en el bolsillo. Odio, desprecio, cariño… Cualquier emoción que un
personaje provoque en quien lo lee le hará querer continuar la historia.

Precisamente, otro de los puntos fuertes del autor es que juega con las
emociones con precisión de cirujano. Y no duda tornarse cruel cuando la
historia así lo requiere aunque desearías que fuera de otra forma. Porque la
realidad de Sebastián, Candela (¡ay, mi Candela!) y el Pani es dura, mucho. No
de forma gratuita, sino por el tiempo que les tocó vivir en esa Cádiz de 1900.
Tres niños que prefieren salir a buscar monstruos de pesadilla porque
cualquiera de esos seres abominables son menos terribles que las personas
con las que tienen que lidiar cada día.

Las tres muertes de Fermín Salvochea es, en definitiva, una novela
tan absorbente como sorprendente, valiente y arriesgada. Y que Hollywood no
dudaría en llevar a la gran pantalla si los hechos narrados sucedieran, por
ejemplo, en Washington, y en lugar de Salvoechea, se apellidara Lincoln.

 

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Redactado por Sergio Mullor para La Caverna del Lector blog

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Otros libros comentados por Sergio Mullor:
El Largo Viaje a un Pequeño Planeta Iracundo de Becky Chambers
Alba de Tinieblas de Eduardo Vaquerizo

Quizá te interese…
La Balada de Tom el Negro de Victor Lavalle
Tú te vas, tú te quedas (Inspectora Helen Grace 1), de M. J. Arlidge
Ritual de Muerte de Warren Ellis

Fantasmas de Laura Lee Bahr

 

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Título original: Haunt
Traducción: Hugo Camacho
Prólogo: Tamara Romero

Editorial: Orciny Press
Edición: Rústica con solapas. Colección Midian. Tercera edición

 

Nominada a los premios Ignotus 2016
y Kelvin 505
como mejor novela extranjera

 

Terminé el libro hace un tiempo y todavía estoy preguntándome qué es lo que he leído y si acaso habré llegado siquiera a vislumbrar la mayoría de las capas del relato. La autora factura una especie de Elige tu propia aventura, deconstruyendo la propuesta y haciendo que la opción que se ofrece se encuentre ya elegida de antemano, obligando al lector a vadear entre la extrañeza y dejarse llevar por las múltiples posibilidades que este «¿y si…?» le plantea. Cada acción tiene su consecuencia, pero ¿qué sucedería si se pudiera ser capaz de contemplar el desarrollo de todas las elecciones? ¿Podría verse el momento en que una decisión varía de acertada a desastrosa? De eso versa esta novela. Una historia canónica de fantasmas —el título español ya daba una idea, ¿no?— que narrativamente no tiene nada de canónica. Una fantasma es la narradora que va a ir planteando las diversas opciones y posibilidades que los protagonistas, entre los que el lector es uno más, eligieron o no tomar en un momento dado, decantando la balanza de sus vidas por la felicidad o la tristeza, por el bienestar o el drama, por una vida plena o la misma muerte. Cada acción en el presente, la realizada y la desechada, crea un futuro divergente, y la narradora se va a encargar de que el lector sea testigo de todos ellos. O de los más relevantes cuanto menos. Demencial, onírica, descarnada, surrealista, extraña —para mí más cerca del weird que del bizarre—, sensual, experimental y narrativamente transgresora, una novela negra o de misterio sobrenatural, intrigante y subyugante. Rara en todo caso.

Todo empieza con la aparición del cadáver de Sarah While, muerta en enigmáticas —imposibles— circunstancias. ¿Muerte natural, suicidio o asesinato? Y la misma Sarah, su espíritu, se va a encargar de la narración en primera persona —casi siempre en primera persona— con algo de distanciamiento, mucha ironía y un puntito de vindicación. Pues esta es la historia de Richard —un alter ego de ti mismo, lector—, un oficinista que sueña con ser una estrella de la música, quien sin saberlo ocupa el apartamento de la joven y de cuyas decisiones, muchas veces de lo más inocentes o ridículas, como quedarse o no un sofá que encuentra en la acera, dependerá un futuro brillante o una vida nada halagüeña. Pero también es la historia de Simon, un personaje de lo más desconcertante, talentoso periodista, escritor o detective, bohemio, enamorado de la joven, que ha emprendido una carrera hacia el desastre del que solo la verdad podría salvarle. Entre ambos confluye la sombra de la joven, una obsesión por conocer su pasado y descubrir qué fue lo que la condujo a la muerte. Un misterio que quizá no debiera ser desentrañado, a riesgo de no darle descanso.

La realidad cotidiana, en ocasiones muy cotidiana y fácilmente reconocible, del escenario es altamente moldeable en manos de Bahr, y lo absurdo, lo imposible, cobra visos de autenticidad. Con una arquitectura que fácilmente corría el riesgo de convertirse en caótica, confusa e inestable la autora construye un edificio que a pesar de sus vericuetos mantiene unos firmes cimientos y se eleva con una inimaginada majestuosidad cuando se consigue abarcarlo en su totalidad. Con un ritmo sostenido y ameno que agarra el interés del lector y no lo suelta por mucha extrañeza que la lectura pueda causarle, la narradora, interpela directamente al lector en variadas ocasiones, haciéndole partícipe del juego, convirtiéndolo en un protagonista más embutido en la carne de Richard —no lo llaméis Dick, por favor— y cómplice de lo narrado. En el juego de empatía ninguno de los dos protagonistas masculinos son un dechado de virtudes —y ambos deberán enfrentar las partes más oscuras de su interior, descubriendo sorprendentes revelaciones sobre ellos mismos—, y la protagonista femenina está muerta —bueno, casi siempre está muerta—, así que es difícil meterse en la piel de ninguno de ellos. Y aunque parezca increíble, ese es parte del encanto del libro, que todo funciona a pesar del lío de los posibles futuros y pasados, de las personalidades desordenadas y de la no linealidad cronológica en que están narrados los hechos. Los fantasmas, casi seguro, no están sujetos ya a las servidumbres del tiempo.

Porque esa es otra. La estructura no sólo narra diferentes posibilidades, sino que lo hace sin ordenarlas temporalmente, saltando adelante y atrás, jugando al despiste con las expectativas y las deducciones del lector —¿habéis visto cuántas veces se utiliza la palabra «juego» en esta reseña? Es muy indicativo de lo que es la novela—. El tiempo, el espacio y la realidad del relato son elementos maleables, en absoluto inmutables. Lo mejor es no intentar entenderlo todo desde el principio, no intentar descifrar de buenas a primeras todas las claves ni desentrañar todos sus enigmas, porque quizá no todos tengan respuesta siquiera, ni falta que hace. Hay que dejarse llevar, sumergirse en la historia y bucear entre las contradicciones y las hechos aparentemente imposibles. Vigilar los pequeños detalles, las máquinas de escribir que aparecen o desaparecen, las secretarias que permanecen ante su mesa o quizá ya se hayan ido, los correos electrónicos de desconocida procedencia, las copas que se bebieron o se rechazaron, los polvos que pudieron haber sido o que quizá fueron, los hombres de trajes oscuros… Y, envolviéndolo todo, la ciudad, Los Ángeles, con  todas sus texturas y sus sueños rotos, el estrellato y la muerte cruzándose por las esquinas, gente dedicándose a trabajos nutritivos mientras esperan su gran oportunidad, esa que saben está siempre a punto de llegar, y las fiestas, y la decadencia, y los amores que caben en una botella.

Fantasma es un laberinto, un tanto alucinógeno, formado de encrucijadas, que promete y no promete que si se consigue atravesarlo se terminará sabiendo lo que sucedió en el apartamento de Sarah. Un relato de casa encantada con todos sus tópicos que Bahr se encarga de dinamitar desde bien pronto. Oscuro, explícito, intrigante, repulsivo, atractivo, envolvente, agobiante, sugerente, frustrante, misterioso y sorprendente. Hay que decidir, pero no importa la decisión porque el espíritu que encanta la casa te va a mostrar el resultado de tomar cualquiera de los caminos. Todos son reales, todos son falsos, todos son posibles. Hay que enfrentar una violencia que va más allá de lo físico para trascender lo emocional. No hay respuestas o hay demasiadas respuestas. ¿Importa al fin y al cabo quién mató, si la mató alguien, a Sarah While, cuando la investigación es tan fascinante y llena de posibilidades? El cielo o el infierno te esperan, Richard, porque Richard eres tú, lector, y todo depende de si subes o no a tu apartamento, que era el de Sarah, un sofá abandonado en la acera.

Lo dejas en la acera

o

Lo subes a tu apartamento

De esa decisión puede depender todo tu futuro, los parabienes o las desgracias. En tus manos está.

Lo que no deberías dejar de hacer es leer la novela. Luego puedes odiarla o amarla con locura, sentirte molesto o caer rendido a los pies de la autora, pero el viaje en todo caso, con toda su locura, no habrá sido en vano.

 
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Redactado por Santiago Gª Soláns para La Caverna del Lector Blog.

Otras opiniones de interés:

Donde acaba el infinito – Por Alexander Páez García 
Boy with Letters – Por Daniel Pérez
Autopsias Literarias del Dr. Motosierra – Por Carlos Montero

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Orciny Press
Alexander Páez/Donde acaba el infinito
Daniel Pérez/Boy with Letters
Carlos Montero/Dr. Motosierra
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Astillas en la Sangre de Ashley Dyer

 

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Título original: Splinter in the Blood
Traducción: Pilar de la Peña Minguell
Editorial: Alianza de Novelas
Edición: Disponible en rústica con solapas

 

Lo que la prensa comenta:

«Una de las novelas de asesinos en serie más atrevidas e inventivas desde El silencio de los corderos. Llena de datos forenses, sustentada en una protagonista tan complicada como cautivadora, esta feroz novela es perfecta para los seguidores de Jeffery Deaver y Chris Carter». AJ Finn, autor de La mujer en la ventana.

«Absorbente e ingenioso. Cargado de datos forenses fascinantes y macabros». Mo Hayder.

«Un thriller intenso y fascinante, tan punzante como las astillas de su argumento». Ann Cleeves.

«De asombro detalle forense e impecable documentación». Daily Mail.

Lo que AdN nos cuenta:

La sargento Ruth Lake y el inspector jefe Greg Carver andan a la caza de un asesino en serie que recoloca a sus vícticas como si fueran maniquís y les cubre el cuerpo entero de complejos y misteriosos tatuajes. Los medios ya lo han apodado como el asesino de las espinas, por el método primitivo y tremendamente doloroso del que se sirve para tatuarlas. Después de muchos meses de investigación, cuando parece que la resolución del caso es inminente, el asesino asesta un golpe personal: dispone a su última víctima de forma que se parezca a la esposa del inspector. 

 

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Esta novela contiene un argumento atípico en el que hay un eje principal por donde transcurre la trama: los tatuajes. El grupo de víctimas comparte la técnica empleada por su secuestrador: secuestrarlas para acabar con sus vidas con la realización de tatuajes con astillas bañadas en tinta natural creada por él mismo junto a un elemento químico. A medida que avanzan las páginas, la escritora juega con el misterio infinito; notamos cierto patrón en los tatuajes que, si los analizas, todos hacen referencia a símbolos antiguos, algunos mitológicos, otros místicos. 

La atmósfera presente está repleta de miedo, injusticia, corrupción e inseguridad, que con un desarrollo de la acción narrativa lento y confuso, se va mostrando acelerado: ritmo en continuo crecimiento, frecuencia de suspense y, por consiguiente, la resolución del crimen es, además de primordial, una búsqueda constante de la motivación moral del criminal y de los propios protagonistas. A nivel tipológico se muestra una novela de acción donde tenemos a la sargento como protagonista y, en ocasiones, escenas puntuales donde el criminal realiza breves comentarios donde muestra que observa la investigación en primera fila de observación.

En cuanto a los personajes, la mayoría están muy bien formados, pero habría que destacar el papel de la protagonista Lake y su compañero Carver: siendo ambos complejos, con secreto entre ellos y, a la vez, protegiéndose mutuamente, lo que crea un aire de desconfianza y duda continua ya que son el mayor pilar del asesino. Aún así, el resto del elenco les siguen muy de cerca; desde los conocidos de las víctimas, pasando por la esposa de Carver hasta el minimalista camarero y recepcionista, todos tienen una voz única y característica que dota a la obra de gran credibilidad.

En la trama encontramos grandes conocimientos forenses y sobre criminología, que nos da una investigación hilada a la perfección, rodeada de una ciudad llena de rincones sucios y nadie en quien poder confiar.

Lo que los tatuajes nos dejan…
En conclusión, como menciona Cleeves: un thriller intenso.

Astillas en la Sangre es una historia que se divide en quién es el asesino y en quién disparó y quiso jugársela a todo el equipo de investigación; un texto oscuro, duro e intrigante.