Space Riders de Fabian Rangel Jr. y Alexis Ziritt

¡Bienvenidos a la galaxia!

Desde su núcleo hasta los cuadrantes exteriores, hay un nombre que provoca terror en cualquier corazón malvado: los Space Riders.
El capitán Peligro y su nueva tripulación navegan por el cosmos en su terrorífica nave Santa Muerte. Juntos imparten justicia con mano dura y persiguen los secretos más antiguos y prohibidos del universo. Pero conforme su viaje avanza, una fuerza maligna está acumulando poder, ¡y a la tripulación de los Space Riders les toca patearle el culo y partirle la cara! El capitán Peligro junto a Mono y Yara deberán mantener a salvo el cosmos en un emocionante viaje espacial que te reventará la cabeza y te meterá de lleno en una odisea cósmica alucinógena. ¡Pelea sucio y dispara primero, tripulante galáctico!

¡Menuda brutalidad! Las páginas de Space Riders nos meten de lleno en un universo lleno de aventuras, con un lenguaje macarra y una trama que fluye solita. El guionista Fabian Rangel Jr. nos lleva por las andanzas del capitán Peligro que surca el espacio y va en busca de liarse a hostias con los villanos del cosmos. Su esencia clásica, que recuerda a historias pulp de los años setenta —también a Lobo, personaje del Universo DC—, se va convirtiendo en una provocación espacial con conceptos venidos directamente de Jack Kirby y acción a raudales que te dejará dentro de una odisea cósmica alucinógena. Si tenemos que encasillarlo, lo hacemos como una obra de ciencia ficción dentro de la space opera: batallas espaciales, melodramatismo, armas futuristas, épica desorbitada, psicodelia y alucinaciones. Aquí encontraremos motoristas espaciales, seres cósmicos, magia, infinidad de planetas… Un espacio nuevo lleno de vida que se aleja de los cánones actuales del cómic. En el arte visual tenemos a Alexis Ziritt, que usa colores vibrantes, un fondo sucio y oscuro y una narración visual que abruma, que recoge galaxias llenas de estética punk-metal y muy ácidas. La información que nos proporcionan los dibujos es tan extensa y definida que más de una vez tendremos que tomárnoslo con calma y observar los detalles más pop-art en una suciedad llena de colores intensos, de mezclas de púrpuras, verdes y azules que te harán salivar. Si echamos un vistazo al guion de Fabian, vemos que sabe a qué viene y qué quiere en su obra: una narración simple, atípica y divertida, con rápidas presentaciones de los personajes para entrar en acción lo más rápido posible y seguir las hazañas de estos policías galácticos que se irán mezclando con villanos, dioses enormes simbolizados en cuerpos de animales, hechicería y muchas estrellas que recorrer. Para colmo podrían ser la versión macarra de los Green Lanterns y convertir sus anillos en pistolas galácticas para freír a sus enemigos.


Gigamesh va metiéndose en el mundo del cómic poco a poco, sin prisa, trayendo obras de un nivel altísimo y por las que nadie se ha atrevido a arriesgar.


El segundo volumen, Galaxia de la brutalidad, avanza de manera independiente mientras que sigue los pasos de su número anterior: volvemos a tener la oportunidad de conocer más a los personajes, ahora dispersos, que irán reuniéndose en la Santa Muerte conforme avanza la trama y con un dibujo de Ziritt destinado a convertirse en empapelamiento para las paredes. La acción es tan frenética e impecable, sin apresurarse, con splash pages y double splash pages explosivos y repletos de colores neón muy atrevidos, que te dejarán los ojos enloquecidos y que te devolverán a la estética punk. Por otro lado, el guionista ofrece nuevos conceptos como la tormenta cósmica o arpías mutantes que desgarrarán al capitán Peligro y enseñarán un ilustre subespacio dimensional con múltiples capas. Space Riders vuelve a atropellarte de manera digna tal como lo haría un tren de carga y te deja con una nueva dosis de psicodelia tecnicolor y un universo que está siendo amenazado.



Admito la dificultad que es resumir esta grandísima obra sin caer en destripamientos; ni siquiera le hago justicia a esta genialidad que leí hace unos días. Capitán Peligro es un cabrón de la hostia y Mono es un babuino religioso que intenta limpiar su alma, pero eso no le impide seguir derramando sangre. Menudo duo. Es absurdamente divertido verles juntos liándola por las mismísimas estrellas y cómo interaccionan entre sí con una audacia en los diálogos digna de leer.
Esta es la historia de cómo sería una epopeya espacial llena de belleza, de un caos hermoso, malditamente alucinante, vibrante y expresiva.

2 comentarios sobre “Space Riders de Fabian Rangel Jr. y Alexis Ziritt

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