Trilogía de Ajenjo: Rosalera (I/III) y La insurrección de Rosalera (II/III) de Tade Thompson

El 28 de febrero de 2019 se publicó Rosalera de Tade Thompson. A muchos nos sorprendió la narración del nigeriano. Y parece que a la administración de la Fundación Serendip, una organización voluntaria en la cual se elige a su jurado mediante organizaciones de apoyo (la Asociación Británica de Ciencia Ficción (BSFA), la Fundación de Ciencia Ficción, el Festival de Cine SCI-FI-LONDON), también les alucinó. Tanta fue la sorpresa que le conmemoraron el premio Arthur C. Clarke 2019. Por otro lado, Rosalera también consiguió el premio Ilube Nommo de 2017 a la mejor novela.

En los últimos años nos está llegando una buena oleada de literatura de otros continentes: en Asia tenemos a autores como Ken Liu (aquí reseña de La gracia de los reyes) que gracias a sus antologías de ficción china (Planetas invisibles —antología I— y Estrellas rotas —antología II— en Runas) hemos conocido a escritores como Xia Jia (a destacar su relato El paseo nocturno del dragón equino en Planetas Invisibles) o Cheng Jingbo (La tumba de las luciérnagas también en Planetas Invisibles) y hemos podido repetir lectura con otros como Cixin Liu y su trilogía de los Tres Cuerpos o la primera mujer china ganadora del premio Hugo Hao Jingfang con Vagabundos, ambos en Nova, aunque también les podemos encontrar en las anteriores antologías mencionadas. En cuanto a África, tenemos a Tomi Adeyemi, escritora de origen nigeriano que reside en Estados Unidos, también ganadora del premio Hugo de 2019 con Hijos de sangre y hueso, la primera entrega de su trilogía de fantasía young adult, así como al escritor yoruba que nos concierne en la entrada de hoy: Tade Thompson.

Título original: Rosewater
Traductor/a: Raúl García Campos
Editorial: Alianza Editorial
Colección: Runas
Edición: Rústica con solapas
Revisión de las pruebas: Antonio Torrubia
Diseño de cubierta: Octavi Segarra

Rosalera. Ciudad caótica. Y extraterrestre

Estamos en Nigeria, en el año 2066. Rosalera es una ciudad que nació bajo la tutela de una bóveda alienígena misteriosa que tiene el poder de curar a personas enfermas; su apertura para la sanación se hace una vez al año, recibiendo peregrinaciones masivas. Kaaro observa este fenómeno con cierta apatía mientras piensa en que nada le satisface. Pero su vida da un vuelco total la noche de la curación, tras conocer a Aminat y tras estudiar la xenosfera y qué es ser sensible. Su vida transcurre en su puesto de trabajo, en un banco, donde evita los ataques de otros sensibles, y en una organización secreta en la que interroga a culpables de una manera peculiar. A través de los ojos de Kaaro se nos relata esta historia en primera persona, qué es Rosalera y cómo ha crecido esta ciudad hasta convertirse en algo salvaje y caótico. Tendremos contacto directo con una inteligencia alienígena que despertará la curiosidad de nuestro protagonista para así hacernos conocer qué clase de microorganismos comparten estos extraterrestres con los humanos.

De Lagos hacia Rosalera pasando por interludios

Tade Thompson nos ofrece dos líneas temporales en las que se nos presenta el pasado, el presente y pequeños hechos que suceden entre estos tiempos. Habrá quien prefiera una estructura narrativa lineal, pero yo creo que le sienta genial el cambio de cronología y cómo la voz narrativa, de manera concisa, directa y fría, te plasma los sucesos. Con estilo ágil y de pura acción, las escenas se fusionan para llegar a un mismo punto común: el descubrimiento de la trama y qué hay detrás de cada personaje. La ambientación, la puesta en escena de la tecnología, la ciencia y la técnica que envuelve a la ciudad nos hace sentir cada paso que da Kaaro, cada pensamiento y cada sensación, de manera cínica, asocial y con cierta repulsión; podemos sentir, ver y escuchar como él. Y es que a Tade Thompson le va lo sensitivo en esta novela, y no iba a desperdiciar la oportunidad de tener un estilo basado en lo sensible mientras nos entremezcla lo mejor de la ciencia ficción y lo mejor de la novela negra. Los matices y el mensaje de Thompson son pura vida, posibilidad de convivir, conocimiento de lo diferente y que va evolucionando como un thriller político que se esconde en un cuerpo de filosofía, de esperanza y de justicia y que, con el avance de la lectura, se nos introducen pequeños datos de manera sutil mientras se va explorando las consecuencias que tendría la comunicación entre humanos y extraterrestres.

Misión: A la deriva de la insurrección

Rosalera deja muchísimas ideas desarrolladas y con cierto misterio no concluidas junto a un conjunto de personajes que, si bien no se han desarrollado en su máxima, consiguen dejarnos un rastro de quiénes son y qué es lo que buscan. Y esto nos lleva a su segunda entrega, La insurrección de Rosalera, en la que tras finalizar el primer volumen y acercándonos a ella, se espera más temas científicos y más drama político. ¡Y lo tenemos!

Nos vemos envueltos en el año 2067, un año después de los acontecimientos vividos y la narración empieza muy fuerte…

«No soy un asesino.
Me gustaría dejarlo claro, aunque esté limpiando mi pistola mientras comienzo esta narración, después de haber desmontado y limpiado mi fusil, con la intención de matar a un hombre.»

Preludio, página 9; La insurrección de Rosalera

Título original: The Rosewater Insurrection
Traductor/a: Raúl García Campos
Editorial: Alianza Editorial
Colección: Runas
Edición: Rústica con solapas
Revisión de las pruebas: Antonio Torrubia
Diseño de cubierta: Octavi Segarra

2067. Preludio al futuro. O al desastre

La bóveda alienígena está al borde de la saturación y no parece que mantenga su prosperidad mientras que el gobierno amenaza a la ciudad. Nos encontramos con una mujer que despierta un día y no recuerda nada de lo que pasó mientras estaba dormida y que, además, le vienen recuerdos del pasado de lo más insólito. Ajenjo sufre, y teme ser destruido.

Kaaro deja su papel protagonista y se lo cede a Aminat. Nos encontraremos con viejos conocidos y se nos introducirán nuevas caras a las páginas. Volvemos a tener a Femi (¡menos mal!), quien ya nos engatusó en la primera entrega y que aquí no hace más que demostrar cuánto es capaz de soportar y luchar siendo fiel a su moral y tocando un poco los cojones al resto del elenco. Por otro lado nos encontramos al alcalde que ha gobernado Rosalera en vista del bien común y que irá desafiando a la nación a la vez que declara la independencia de la ciudad.

En este segundo volumen nos encontramos con una narración más lineal que deja un poco más de lado los saltos temporales con apenas interludios. Y parece que es lo que piden los sucesos para que luzcan el máximo esplendor, puesto que los problemas políticos y la expansión alienígena van a necesitarlo para dar lugar a una ambientación variada llena de matices, que irá evolucionando conforme pasamos páginas. Mientras que en Rosalera la bóveda vivía y derrochaba encanto y fuerza vital, en La insurrección de Rosalera la bóveda se muere, la biodiversidad se expande y Ajenjo lucha por sobrevivir y por no ver caer a su civilización. Pero Tade Thompson nos recuerda que el eje principal de nuestro mundo es cómo cada cultura y cada progreso se alza y cómo este mismo puede caer para dar paso al siguiente nivel evolutivo. Tanto para bien como para mal.

La S45 no quiere matarte

Hemos vivido cómo Kaaro desconfiaba de la gente que quería reclutarlo para su causa, lleno de inseguridad y a la vez con suficiente voluntad y perseverancia en sí mismo como para no verse bajo el mandato de nadie. Pero también le hemos visto evolucionar, corregir sus malas ideas y ver cómo ha sido capaz de aprender de los errores propios y ajenos y así madurar.
La S45 guarda muchos secretos y quizá tengan unos métodos de reclutamiento un tanto agresivos, pero no quiere matar aunque sea eso lo primero que piensas. Su misión es ayudar a que evoluciones en tus capacidades de sensible y que así aportes tu parte para atrapar a delincuentes. Aminat es una mujer que esconde mucho, pero es sincera en lo que puede contarte. Quizá no te huela a trigo limpio, pero se preocupa por quienes le rodean.

Si Rosalera dejó el listón muy alto, su segunda parte lo deja aún más y solo queda ver cómo se desenvuelve la tercera y última parte de esta trilogía, que sin duda, promete mucho. Si mezclamos el estilazo de Tade Thompson con la delicada y maravillosa traducción de Raúl, tenemos un combo que nos explotará poco a poco para no dejarnos escapar de Rosalera. Atentos a la próxima apertura…

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