El día que Selma soñó con un okapi

Selma tiene un extraño don premonitorio que se ha manifestado pocas veces en su vida. Cuando Selma sueña con un okapi, la muerte acude en unas veinticuatro horas y se lleva el alma de un habitante del pueblo. Cuando eso sucede, a pesar de que Selma intenta guardar en secreto su sueño, la noticia corre como la espuma y hasta los incrédulos temen ser los señalados. De repente el miedo sacude la pequeña región imaginaria de Westerwald y los residentes lo afrontan de diferentes formas: algunos no salen de casa, otros escriben cartas con palabras que jamás fueron capaces de pronunciar,  otros miran hasta cuatro veces antes de cruzar la calle y otros declaran su amor prohibido. Selma y su nieta, que también posee otro peculiar don, se rodearán de historias que nos harán descubrir que tanto la muerte como el amor forman parte de la normalidad.

Título original: Was man von hier aus sehen kann
Traductor: Albert Vitó i Godina
Editorial: Seix Barral
Edición: Rústica con solapas

La fama repentina de Mariana Leky

Este libro fue elegido como la mejor novela del año en Alemania y ha conseguido el premio de los libreros independientes. Además, la misma escritora ha sido galardonada como mejor autora del 2017;  Mariana Leky (Colonia, 1973), que antes de convertirse en un gran fenómeno cultural fue librera, ha declarado que quizá fuese su trabajo la razón de esa extraña conexión con el lector.  Su sueño, que siempre fue escribir, se quedó un poco olvidado porque sus padres la presionaron para que estudiara una carrera con mayor porvenir. Así que hizo prácticas un par de años de biblioteconomía y finalmente se decantó por el periodismo cultural. Pero no olvidó su sueño.

Su novela se ha traducido a quince lenguas debido al éxito que obtuvo en Alemania y la crítica la ha etiquetado como autora de realismo mágico en versión germana y pese a ser una gran admiradora de Gabriel García Márquez, Mariana Leky cataloga su novela como realismo psicológico con ciertos toques de fantasía. En 2019 en una entrevista la escritora argumentó que «lo fantástico aquí es solo una idea disparadora de la que me siento muy orgullosa; una idea que me sirvió para indagar cómo reacciona la gente ante el pánico», y añade: «todos tenemos que convivir con la idea de que moriremos algún día», añade, «y esa conciencia vital hace a la gente más auténtica».

Mariana Leky no sueña, posa con un Okapi

El okapi, un animal africano que utilizó para los sueños premonitorios de la coprotagonista de su novela, lo vio por primera vez siendo una niña en un zoo de Colonia. La impresión que le dio fue la de una criatura que debió crear Dios en un momento de embriaguez, aunque le sirvió para escribir un libro con un personaje de una mujer que hubiera vivido algo horroroso en su infancia y que eso le llevara a confundir el amor con la muerte.  Y en su narración vemos transcurrir las diferentes reacciones de cada individuo a enfrentarse a la figura de la guadaña. La muerte finalmente llega y arrasa con todo lo que tiene su víctima y ese temor forma parte de nuestras vidas aún sin quererlo.

Una historia enternecedora

Luisa, la nieta de Selma, nos cuenta gran parte de su vida en unas trescientas páginas de emociones y sentimientos. Empieza contándonos cómo fue su infancia, que se crió con el afecto de su abuela y de otros habitantes del pueblo: su mejor amigo, un niño obsesionado con la halterofilia capaz de levantar cualquier cosa que encuentre a su paso; el óptico atormentado por un amor prohibido y secreto, la vecina que se gana la vida con artes arcanas… Poco a poco, se formará un elenco de personajes entrañables que enriquecen la narración y que nos hablan de hermosas relaciones humanas y situaciones que le pueden robar al lector desde una lágrima a una sonrisa. La lectura avanzará especialmente en su infancia y llegaremos hasta la edad adulta a la que dedica mucho menos tiempo.

En cuanto a la ambientación, nos encontramos con Westerwald, que es un pueblo apartado en el que todos se conocen y en el que los miedos son mucho más visibles; el miedo a amar y ser dañado, el miedo a morir y perderlo todo, el miedo a la soledad. O lo que es peor, el miedo a morir solo. Y es que, a pesar de ser un libro sobre la muerte y el amor, no es un libro triste sino todo lo contrario, y aunque es cierto que hay momentos muy emotivos, también tenemos fragmentos divertidos, mágicos y muy tiernos… Como la vida misma, que a veces nos da cal y otra arena. 

La magia que se palpa en cada página, la belleza de algunas situaciones o las relaciones de los personajes parecen salidos de la mano de un Gabriel García Márquez en Cien años de soledad o de Laura Esquivel en Como agua para chocolate. Se disfruta tanto de la lectura que temes el momento de llegar a la última página. Y cada uno de los personajes se queda arraigado en el corazón del lector para siempre. El día que Selma soñó con un okapi es una novela hermosa sobre el amor y el miedo a morir, que como diría Freud: «si quieres vivir, prepárate para morir».

Estaba seguro de que no le arrancaría la vida de cualquier manera, sino que más bien se adueñaría de ella con sumo cuidado. Se imaginaba a la muerte llamando discretamente a la puer­ta, abriéndola apenas un resquicio y preguntando: «¿Pue­do…?». «Por supuesto — respondería Häubel —. Adelante, por favor.» Y la muerte entraría, se plantaría frente a la cama del granjero y preguntaría: «¿Le parece bien ahora? Si le molesto, puedo volver a pasar en cualquier otro mo­mento».

Fragmento, página 29

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s