Cada corazón, un umbral

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Autor/a: Seanan McGuire
Título original:
Every Heart a Doorway (Wayward Children 1)
Traducción:
María Pilar San Román
Editorial:
Runas (Alianza Editorial)

 


Premios Hugo, Locus y Nébula 2017.
Finalista del World Fantasy Award y del British Fantasy Award.


 

Nancy es una joven que desapareció de su hogar sin dejar rastro. Pasaron semanas y semanas hasta su vuelta y, cuando regresó y contó lo que había vivido, nadie le creyó. ¿Quién iba a creer que bailarías con la Muerte? Decididos a recuperar a su hija, la que vestía con colores alegres, la que siempre estaba contenta, sus padres deciden llevarla a un internado muy peculiar, un sitio donde los niños que han pasado por una desaparición como la de Nancy son llevados para recuperar su esencia y que dejen de lado sus demonios y sus locuras. Pero no es precisamente lo que Eleanor West, la encargada de este internado, busca hacer con los niños.

El mundo siempre espera que los niños sean como se les imparte: reglas sociales que hay que cumplir si quieren ser algo en la vida, un comportamiento sumiso, elegir siempre según sea mejor para la imagen que dan al resto, seguir unas pautas de género… Pero muchos de ellos se salen de la línea correcta; no todos buscan ser el más querido del lugar, sino que prefieren la soledad, no todas quieren ser las que cumplan las órdenes del hombre de la casa, sino que muchas de ellas son auténticas guerreras que saben desenvolverse por sí solas y no necesita que nadie les respalde ni que justifiquen sus decisiones.

 


 

“Si abres la puerta adecuada en el momento adecuado, puedes encontrar por fin un lugar en el que encajas.”

 


 

Inspirada en esas historias de niños que viajan a otros mundos llenos de fantasía, la autora nos ofrece qué pasaría tras regresar de esos mundos fantásticos y qué habría en los pensamientos de los jóvenes. Qué pasaría si en esos mundos hubiesen encontrado su verdadero hogar y su misión.
Llenos de infelicidad y repudiados por sus familiares, son llevados a la Residencia para niños descarriados de Eleanor West, lugar que, a priori, curaría la locura de cada joven. Pero lo que realmente busca West es ayudarles a volver a los mundos paralelos, pues ella también atravesó su puerta y le ayudó a conocerse a sí misma. No todos olvidan que hay que ser fiel y sincero con uno mismo sea cual sea el lugar donde estés.

Poco a poco el libro se transforma en un grito hacia la libertad y el aceptarse a sí mismo, en buscar tu lugar correspondiente y no olvidarte de qué te hace feliz. Si alguien no encaja en el lugar donde está y finge ser quien no es, es mejor apartarse e ir en busca de experiencias que te ayuden a conocerte. Puede que así aparezca nuestro lugar ideal. Y correspondido.

 


 

“La única persona que puede decirte cómo termina tu historia eres tú.”

 


 

Inesperadamente, Sean McGuire aprovecha para incluir personajes que, en nuestro día a día, son rechazados por la sociedad porque son atípicos a los estándares de la sociedad, o más bien a lo que la sociedad no quiere tener en ella: en estos pequeños saltamontes de los que cuida Eleanor West habrá personas asexuales, homosexuales o transexuales, niños que visten de rosa, y niñas que prefieren vestir de azul. La diversidad de género, de orientación sexual o de gustos se tratará de una manera totalmente natural en la que los personajes intercambiarán sus experiencias y así enseñar un poquito más de cada inclusión social… El texto, lleno de referencias a la cultura anglosajona y con tintes de terror gótico y fantasía, forman un círculo narrativo que se complementan a la perfección ofreciendo no solo una aventura, sino mucho sobre lo que reflexionar y, ya que estamos, de dar un poquito de esperanza, ilusión y positivismo a todos los que en algún momento nos sentimos fuera de lugar. La autora nos narra una historia de manera magistral, con un lenguaje sencillo que se va volviendo más y más oscuro con el paso de las páginas.

En la brevedad de sus obras es capaz de relatar la importancia de hacer pequeños sacrificios para poder evolucionar, y es que el ritmo de la lectura no decae.

 

collage

 

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