Gaspar Desencadenado #3

 

Tercera_Entrega


28 de diciembre. En algún lugar del Polo Norte.

   ―Comprenderá que esta misteriosa desaparición es muy perjudicial para mi cliente. ―El abogado se ajustó las gafas y deslizó una copia del contrato sobre la mesa―. Sin Santa Claus, no hay chispa de la vida que valga esta Navidad. Y ya sabe lo que eso significa.
   Snowball Alabastro lo sabía muy bien. Si la compañía de refrescos les retiraba el patrocinio, se acabó el dinero. Adiós fábrica y adiós trabajo. Advirtió en su día a Santa Claus de que no firmara ese contrato, porque les dejaba a merced de los caprichos de la multinacional. Pero el Viejo se había reído y aceptado el acuerdo. El rojo le favorecía, dijo entonces. Iba a responder a aquel hombrecillo cuando un elfo entró a toda prisa en el despacho y le susurró algo al oído.
   ―En cuanto sepamos algo de Santa no dude que se lo comunicaremos. ―Se puso en pie―. Y ahora, si nos disculpa, tengo otros asuntos que requieren mi atención…
   En cuanto el abogado salió del despacho, Alabastro se encaminó a toda prisa hasta el almacén de juguetes. Una multitud de elfos rodeaba el trineo tirado por Rodolfo. El animal, agachada la testuz, apenas se movía. El silencio era sepulcral. Apartó a empujones a los congregados y el color se le fue de la cara cuando vio lo que había dentro del vehículo de madera. No reaccionó hasta que escuchó un alarido.
   ―¡Noooo! ¡Decidme que no es verdad! ―Shinny Upatree llegó al lado de Alabastro, la viva imagen de la desesperación. Se arrojó sobre el cadáver de Santa Claus llorando a mares―. ¡Hijos de puta! ¡Os voy a matar a todos! ¡Noooo!
   La elfa a cargo del equipo que había mandado a España se acercó a Alabastro y le puso algo en la mano.
   ―Pérez no estaba metido en el ajo. ―Eran los restos de una montura dorada.
   El elfo apretó la mandíbula y parpadeó como si despertara de un mal sueño cuando terminó de ponerle al día. Subió hasta la balconada que presidía el almacén, por donde salía Santa antes de subirse a su trineo y partir con los regalos.
   ―¡Ayudantes de Santa Claus! ―Los trescientos elfos le miraron expectantes―. Ahí yace el cadáver del Viejo. Ejecutado como una animal y abandonado para que se lo comieran las ratas en un inmundo almacén perdido. ―Paseó su mirada por la concurrencia, en una meditada pausa dramática―. Asesinado por esos bastardos que se hacen llamar Reyes Magos.
   La multitud estalló en un griterío indignado, lleno de maldiciones, juramentos y lamentos. Todo ello, aderezado por el tintinear de los cascabeles de sus gorros. Poco a poco, una palabra se fue imponiendo, coreada de forma unánime.
   ―¡Venganza! ¡Venganza!
   ―No dejaremos este brutal acto sin respuesta ―prometió Alabastro extendiendo los brazos para que callaran.
   ―¿Nos tenía sin contrato y sin convenio y encima queréis morir por él? ―Un abucheo generalizado ahogó la diatriba sobre derechos laborales de aquel disidente.
   Alabastro sacó su pistola de la funda sobaquera y la alzó sobre su cabeza. El rugido de doscientas noventa y nueve gargantas casi enterró sus últimas palabras.
   ―¡Vamos a bañarnos en la sangre de esos malnacidos!

30 de diciembre. En algún lugar de Oriente.

   Melchor colgó el teléfono y se mesó la larga barba blanca. El agente que tenían infiltrado en el Polo Norte le acababa de dar la noticia que, no por esperada, era menos temida.
   ―Ya vienen. ―A su espalda, Gaspar levantó la cabeza y dejó lo que estaba haciendo, engrasar su revólver. Baltasar roncaba plácidamente entre cojines. Le despertó dándole con el pie.
   ―Putos elfos de mierda, van a comer plomo hasta hartarse ―sentenció Gaspar, mientras terminaba de montar su arma. Cargó el tambor, lo hizo girar y lo ajustó con un rápido movimiento de muñeca.
   ―Nadie viene a jodelnos aquí, no mi amol ―corroboró Baltasar emergiendo de entre los cojines.
   Melchor se dejó caer en la silla que tenía más a mano. Negó con la cabeza. Sentía que las fuerzas le abandonaban. «¡Ay, señor, llévame pronto!».

31 de diciembre. Sobrevolando un desierto en algún lugar de Oriente.

   El viento agitaba el cabello de Alabastro. Estaban cerca de su destino. Había diez elfos a bordo de cada trineo tirado por uno de los nueve renos de Santa Claus. Y dentro del saco mágico de los juguetes viajaban doscientos nueve más. Sólo uno había quedado atrás, colgado de un abeto. Un maldito traidor al que habían trincado comunicándose con los Reyes Magos. Así que sabían que iban a por ellos. Le jodió perder el factor sorpresa, pero ya daba igual. Sólo pensaba en volarle la cabeza al puto vejestorio de Melchor. Sin cuartel. Había ordenado a sus muchachos que dispararan a todo lo que se moviera. Camellos, pajes o reyes. Nada podría salir vivo de allí. Rodolfo berreó, avisándole de que estaban llegando. Alabastro escudriñó el desierto y por fin dio con el palacio de los tres Reyes Magos.
   ―¡Preparen las bombas! ―ordenó por el intercomunicador. De pronto se escuchó un silbido y uno de los trineos saltó en pedazos. La cabeza sin cuerpo de Trueno golpeó en el suyo antes de caer a la arena―. ¡Maniobras de evasión, fijen el objetivo y disparen!
   Los trineos restantes se separaron y empezaron a volar haciendo eses. Desde el palacio comenzaron a dispararles sin descanso. Rodolfo esquivó un obús y se lanzó en picado a por una torreta defensiva. Alabastro lanzó una bomba y la ametralladora voló por los aires, junto a los tres pajes que la manejaban.
   Uno de los trineos entró en barrena después de que acribillaran al reno que lo movía. Relámpago, si no veía mal. Se estrelló contra la muralla del palacio y los elfos salieron despedidos en todas direcciones. Alabastro voló un nido de cañón y se preparó para soltar su carga. Cuando Rodolfo hizo una pasada a ras de suelo, el elfo liberó el saco mágico de los juguetes. Más de doscientos elfos emergieron dando alaridos y disparando a todo lo que se les ponía por delante. Snowball saltó después, junto a la tripulación de su trineo, sin mirar cómo Rodolfo remontaba el vuelo y se alejaba de la batalla.

   ―¡Al palacio! ―ordenó a voces. Esquivó a un elfo agonizante y corrió hacia una de las puertas. Desde las ventanas del edificio seguían castigándoles sin pausa.

Gaspar Desencadenado #2

¡Madre mía! Han pasado más de dos años desde que pudimos leer un relato que se hizo llamar Gaspar desencadenado #1. Pero mientras tanto hemos podido disfrutar de otras historias geniales escritas por Sergio Mullor, como lo son La selva (relato finalista del I Certamen de narración Luminaria) o Nadie te escucha.

Sergio me confirmó que continuaría con esta serie de personajes. De hecho, ya la tiene finalizada, y hemos decidido publicar las cuatro entregas semanalmente. ¡Incluso puede que nos animemos a llevarlo un punto más allá!

Personalmente, me gustó mucho el primer número: tiene gancho, buen ritmo, personajes con diferencias a la hora de comunicarse, un final que pedía más, una narración con un toque de bizarro que la hace muy elegante. Y es que esta segunda entrega no se queda atrás. Veréis…

Y, como siempre os decimos, sea en redes sociales (Sergio MullorLa caverna del lector en Twitter) o en esta misma publicación, esperamos que os guste y que nos comentéis vuestras opiniones. ¡A leer!

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25 de diciembre. En algún lugar de Oriente. 

(Música de especial informativo. Entra cabecera, la cámara se acerca hasta la presentadora, que empieza a hablar con el gesto muy serio.)

«¿Dónde está Santa Claus? Es la pregunta que se hacen millones de niños en todo el mundo después de que, por primera vez en la historia, faltara a su cita este veinticinco de diciembre. La desilusión en los rostros infantiles es la imagen más repetida durante todo el día. No hay regalos debajo de ningún árbol. ¿Qué ha pasado? La CIA y el FBI investigan el misterio por encargo del propio Presidente de los Estados Unidos que…»

Melchor apagó la televisión, pensativo. La habían cagado a base de bien. Dio vueltas al mando de forma distraída mientras pensaba en cómo iban a salir de esa.
—No hay de qué pleocupalse, mi helmano —trató de tranquilizarle Baltasar, desde detrás de la barra. Cogió los mojitos que acababa de preparar y le dio uno a Melchor y otro a Gaspar.
—Qué se jodan todos. —Gaspar se encogió de hombros y sorbió por la pajita. Qué mano tenía Balta para los cócteles.
—Los que estamos jodidos somos nosotros —respondió Melchor dándole vueltas a la bebida—. Rodolfo escapó, así que en el Polo Norte es cuestión de tiempo que descubran el cadáver y empiecen a atar cabos.
—Pues que vengan si tienen cojones, les estaré esperando —replicó Gaspar sacando un revólver y agitándolo en el aire.
—Cuidado con lo que deseas, porque en este caso se hará realidad —suspiró Melchor. En el futuro sólo veía guerra, sangre y muchos muertos. Así que lo único que podían hacer era estar preparados. Dejó su mojito intacto sobre la mesa y se levantó entre un crujir de huesos—. Estoy muy viejo para esta mierda.

26 de diciembre. En algún punto de la sierra de Guadarrama

Los cuatro elfos se bajaron del trineo. Caía una nevada de mil demonios pero vislumbraron la entrada del almacén. Rodolfo les había llevado hasta allí, nunca erraba su camino. El reno se había presentado asustado en la base de Santa Claus, en el Polo Norte. Costó entender lo que le pasaba, pero los impactos de bala en la madera del trineo aclararon todas las dudas. Santa no había vuelto de su reunión con los Reyes Magos y eso sólo podía significar una cosa.

La elfa al mando agitó la mano y el equipo se puso en movimiento. Portaban armas semiautomáticas y gafas termográficas. Se acercaron en silencio, aunque con la ventisca que había nadie habría podido oír el crujido de sus pasos sobre la nieve. La puerta estaba entreabierta. Tras un gesto de su dedo, un elfo la abrió de golpe y otro se metió en el almacén con una voltereta. Cuando hizo la señal de despejado, el resto del grupo penetró en la oscura estancia. No había rastros de calor por ningún lado. Tampoco se escuchaba sonido alguno, a parte del viento que se colaba por la abertura.

La jefa localizó el interruptor y alzó la palanca. La luz alumbró una enorme cueva y filas de grandes contenedores. Se dividieron para explorar la zona. Convergieron en el centro de la cueva y descubrieron el cadáver. Había sillas tiradas, una mesa volcada, churros desparramados, restos de cerámica y chocolate petrificado por el suelo. Pero destacaba el rojo traje del enorme cuerpo tirado boca arriba, sobre un oscuro charco de sangre seca. Los cuatro ayudantes de Santa Claus bajaron las armas, conmocionados. La elfa se agachó junto a la cabeza destrozada de Santa y no pudo evitar que dos lágrimas rodaran por sus mejillas.

27 de diciembre. En algún lugar de Oriente. 

(El reportero se encuentra junto a una estatua del ratón Pérez, tiene cara de circunstancias mientras espera a que el presentador le dé paso. Asiente con la cabeza antes de ponerse a hablar.)

«Conmoción entre los niños porque nadie viene a por sus dientes. Allí siguen, debajo de la almohada, cuando se levantan. El ministro del Interior asegura que la Policía y la Guardia Civil investigan este caso. Una desaparición que se une a la de Papá Noel, lo que ahora pone en el punto de mira a los Reyes Magos. ¿Faltarán también a su cita el próximo seis de enero? Desde la Casa del Ratón Pérez, en la calle Arenal, para Telemadrid…»

Gaspar cambió de canal. Un cocinero explicaba una receta de alubias que tenía buena pinta. Pobre Pérez, un daño colateral con el que nadie contaba. Hablaría con el Hada de los Dientes para que se hiciera cargo del negocio. Si hubiera sido más rápido disparando… ¿Pero quién iba a imaginar que el cabronazo de Noel escondía una escopeta? Empezó a dar vueltas por el amplio salón, como un león enjaulado. ¿Cuándo vendrían los ayudantes de Santa Claus a por ellos? Porque antes o después, en eso tenía razón Melchor, querrían ajustar cuentas. Estaba deseando meterles una bala en la cabeza a todos ellos.
―Tate quieto ya, brodel, me estás poniendo nervioso. ―Baltasar exhaló el humo de la cachimba que fumaba con despreocupación.
Pero Gaspar sólo se detuvo cuando Melchor apareció con un resoplido. Estaba demacrado, con unas profundas ojeras. Apenas había pegado ojo desde que se cargaron a Papá Noel. Llevaba dos días preparando las defensas del palacio. Supervisaba el entrenamiento de los pajes y el equipo que iban a necesitar para enfrentarse a la horda de elfos que, a buen seguro, se presentaría a sus puertas. «Y mientras, esos dos vagos indecentes aquí tumbados tan panchos», pensó de mal humor.
―¿Alguna noticia del Polo Norte? ―preguntó Gaspar.
―Lo último que sabemos es que un grupo de ayudantes salió con Rodolfo hacia el almacén de Pérez —respondió Melchor con sequedad, derrumbándose en el sofá―. Así que la cuenta atrás ha comenzado.

Un poco de odio (La era de la locura I/III) de Joe Abercrombie

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Autor/a: Joe Abercrombie
Traductor/a: Manu Viciano
Editorial: Runas (Alianza Editorial)
Edición: Cartoné con sobrecubierta
Diseño de cubierta: Lauren Panepinto
Ilustración de cubierta: Sam Weber
Adaptación al castellano: José Luis Collada

Un poco de odio es la primera novela de la trilogía La era de la locura. Transcurre unos treinta años después de los acontecimientos de la anterior trilogía, La primera ley, y de las tres novelas independientes posteriores: La mejor venganza, Los héroes y Tierras rojas.

 



Puestos a hacer algo, mejor es no demorarlo que vivir temiéndolo.


 

La Unión está sumida en plena industrialización. Las ciudades, antes majestuosas, ahora son urbes masificadas, con cielos tiznados de cenizas por el humo de las chimeneas y ríos turbios por los desechos de las fábricas. Savine, es la ambiciosa hija de uno de los hombres más poderosos de la Unión, su principal preocupación es levantarse cada día un poco más poderosa. Los medios poco importan, solo importa el resultado. Pero la situación, no podrá mantenerse durante mucho tiempo, la mortandad entre los obreros es alta. La precariedad laboral, la hambruna y la enfermedad sacuden a todos los que llegaron buscando nuevas oportunidades. La inquisición de su majestad está alerta, el ambiente huele a traición, los obreros despertarán y se revelarán contra sus amos.

En los límites de Angland, el joven León defiende los territorios del Protectorado y La Unión de los ejércitos del Norte. No podrán resistir durante mucho tiempo las embestidas del Gran Lobo, pero esperan recibir ayuda del príncipe heredero de la Unión. Un príncipe con fama de borracho, drogadicto, mujeriego y pusilánime. 

Rikke es una norteña que tiene un don pero todavía no sabe cómo usarlo. Su padre encomendó a Isern-i-Phail, una montañesa, que la protegiera y le ayudara a comprender su talento. Rikke y su compañera recorrerán los bosques huyendo y tratando de comprender si las visiones que ve son el presente, el pasado o lo que está por venir. Si domina el ojo largo, ¿podrá librarse del yugo del malvado Gran Lobo?

 

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Es agradable ostentar el poder y tomar decisiones por todos los demás. Pero el riesgo de tomar cualquier decisión siempre es que uno puede equivocarse. Y aun así, debemos decidir. El miedo a ser adulto es un mal motivo para seguir siendo un niño.

 


 

Así nos encontramos el Círculo del mundo años después de los acontecimientos de La primera ley, de La mejor venganza y de Los héroes; el que menos relevancia tenga sea Tierras rojas, puesto que este transcurre en tierras salvajes y sus acontecimientos no influyen en la Unión ni en el Norte.

La capacidad de Abercrombie para crear personajes es su sello, su marca como escritor. No se limita a relatarnos lo que sucede a su alrededor sino que el autor nos habla de los sentimientos, de las emociones, de los miedos y de la incertidumbre que embaucan a cada uno de sus personajes. Ya contábamos con un amplio elenco cuyo desarrollo hemos descubierto en los libros anteriores: protagonistas variados, de orígenes diversos, de diferentes bandos y con intereses distintos.  Cada uno de ellos se le presenta al lector con un amplio abanico de pensamientos y actos que lo definen y moldean a la perfección, que comparten sangre con personajes de antaño y, con ello, veremos sus evoluciones a lo largo de esta narración.

El autor, como ya nos tiene acostumbrados, alterna capítulos con diferentes tramas que nos dejan con diferentes puntos de vista narrativos. Varias tramas que fluyen con ingenio y ritmo haciendo que el interés del lector aumente por momentos. La llegada de la industria y la ausencia de magia hace que una vez más se sacuda este género literario reinventándose y saliéndose de los clichés de siempre, clichés que dicen que la fantasía son libros para niños y que solo hablan de magia y de dragones. En este libro se habla de la ambición del ser humano, del odio al país vecino que nos lleva a guerras interminables de las que ya ni se recuerda el motivo por las que empezaron; del obrero que se deja la salud por un salario que apenas le da para alimentarse; de la ambición de poseer más tierras que tu enemigo o de ser más poderoso y rico a costa del sufrimiento de otros. En definitiva, se habla de egoísmo, de traición y de locura, de las peores cualidades del ser humano y es que, a lo largo de las páginas, tenemos una buena dosis de acción, violencia, lenguaje soez, un elenco carismático y una trama que nos deja con la miel en los labios esperando que el segundo libro llegue a nuestras manos pronto.

Una vez más, Abercrombie maltrata a los personajes haciéndoles pasar por un auténtico calvario que los definirá como personas. Una vez más, Abercrombie demuestra por qué se hace llamar el Señor del Grimdark.

 

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No era una mujer a la que achicara el odio, ni el de sus trabajadores ni el de sus rivales ni el de los hombres a los que amedrentaba, sobornaba o chantajeaba para salirse con la suya. Era cuando de verdad la odiaban a una, a fin de cuentas, cuando sabía que había ganado.

 


 

Ha llegado el momento de la pregunta del millón y que a muchos os rondará por la cabeza…

¿Puedo empezar a leer Un poco de odio sin haber leído los demás libros?

No olvidemos que este libro es la continuación de todo lo que ha escrito Joe Abercrombie del Círculo del Mundo. El elenco principal de esta novela son personajes nuevos, pero casi todos son descendencia de los personajes que ya conocíamos. Y para alegría del lector, nos encontramos con viejos conocidos curtidos en años. Muchos personajes importantes cuya personalidad actual es el reflejo de hechos del pasado. Las viejas rencillas continúan, las relaciones entre ellos siguen enredadas y sus actos se ven influidos por antiguas decisiones. Por supuesto, puedes empezar con Un poco de Odio si no has leído nada antes, pero sería como subirte a un peso con zapatos y  mochila a cuestas y esperar el resultado. Puedes hacerlo pero mejor si no lo haces. ¿No crees? 

No, no deberías empezar por este libro. Perderías muchos detalles y no sabrías el por qué de algunas palabras ni el por qué de algunos actos. Dejarías de lado la emoción que se siente cuando aparece alguien conocido, lo cual no tiene comparación con un lector que empieza ahora la historia porque ese alguien que se presenta como alguien nuevo y desconocido para el lector primerizo, es, en realidad, un viejo que ya vimos anteriormente y que, para el seguidor de la saga, se sabrá perfectamente lo que ha sufrido, a quién ha amado y a quiénes ha perdido. Por tanto, si has leído las anteriores, te gustará mil veces más esta novela.

 


 

“La presente era está volviéndose loca en pos de la innovación, y todos los asuntos del mundo se llevarán de una manera distinta.”

Dr. Johnson


 

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Con el reciente Día del Libro, Runas ha puesto a disposición de todos una oferta de su catálogo al completo en formato digital, que estará disponible hasta el 31/05 a un precio inferior de 4,00 €. Entre estas ofertas se encuentran varias obras de Joe Abercrombie: La voz de las espadas (La primera ley I) a 3,79 €, Filos mortales (Antología de relatos del Círculo del Mundo) y Un poco de odio (La era de la locura I), ambas a 3,26 €. Podéis haceros con ellos visitando la web de Alianza Editorial y elegir la opción que más os guste: Catálogo de Joe Abercrombie. Si por el contrario prefieres el libro en formato físico y quieres esperar a que pase todo este apocalipsis, te recomendamos algunas librerías que hacen envíos online y que son nuestras favoritas: Cyberdark, Diego Marín y Letras Corsarias.

Aprovecho para recordar que en el blog disponemos de un artículo en el que os hablamos de toda la obra del autor, que es una buena opción para conocer su literatura: Bibliografía de Joe Abercrombie.

Los asquerosos de Santiago Lorenzo

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Diseño de cubierta: Guim Tió
Editorial: Blackie Books
Edición: Cartoné (tapa dura)
Cómpralo online en librería Diego Marín o en librería Letras Corsarias

Manuel era de esos niños con la llave de su casa colgada del cuello para entrar y salir sin dar cuentas a nadie. Solo, independiente y desatendido por sus progenitores, crece sacándose las castañas del fuego. Cuando pasa la veintena, ha terminado su carrera pero la soledad sigue siendo su principal compañera. Tiene dificultades para socializar y no digamos, para triunfar en el amor. Laboralmente no consigue éxitos y solo lo contratan en trabajos mediocres, con sueldos miserables que nada tiene que ver con sus conocimientos. En Madrid, Manuel agrede en defensa propia a un antidisturbios y huye a uno de esos pueblos abandonados de España. Con pequeñas compras enviadas por su único ser querido, y lo que va encontrando, va sobreviviendo como un náufrago en una isla desierta y es entonces, cuando se da cuenta, que nunca había sido tan feliz como ahora.

 

“Era uno de esos críos a los que llaman <<niños de la llave>>. Sus padres, por trabajo o relaciones, nunca estaban en casa. Manuel llevaba la llave de su domicilio colgada al cuello porque no tenía a nadie que se ocupara de él a la salida del colegio. Se supone que esta es situación carencial y penosa. Muchos, en su tesitura de desasistencia, se tirarían con los años por la autolesión, el juego de rol insano, el hostión en moto, la anorexia o el romanticismo salido de rosca.

 

Los asquerosos es la cuarta novela de Santiago Lorenzo (Portugalete, 1964), publicada por Blackie Books y según dicen las críticas, su mejor obra hasta el momento.

Criticada por su título poco agraciado, ha sido alabado por los medios como una novela rural diferente, catalogada como una nueva versión de Robinson Crusoe ambientada en una España desolada. Es un libro sobre la soledad, la desconfianza, el capitalismo y la hipocresía. Una crítica al ritmo de vida capitalino, a las redes sociales, al cinismo humano, al estado y a todo lo que tenga que ver con el mundo moderno y la forma de vida que conocemos. 

La narración de estilo indirecto va a cargo de su tío, el único nexo de Manuel con el mundo, que nos relata las peripecias diarias de su sobrino con una prosa original, mordaz e inteligente. Es el punto de vista de alguien que siente admiración y amor por el personaje, pero que se vería incapaz de estar en su pellejo. Una prosa cargada de emociones, expresiones y cadenas de pensamientos que transmiten al lector a diferentes estados anímicos. Desde el humor sátiro, a la tristeza o incluso, a momentos de suspense por el miedo de ser descubierto de su escondite.

Una novela rica en vocabulario que incluso inventa términos con los que denomina a determinados sujetos o formas de vida. Santiago Lorenzo nos presenta su novela para demostrarnos que la felicidad es posible con muy poco y que la vida es para “disfrutar”.

 

“Y así pasaba mi sobrino la vida. En suspensión, abismado en su embobamiento deliberado. Mirando absorto cómo el escaparate de sus preocupaciones permanecía vacío, sin un puto zapato, maniquí ni cartelito de precios, a pared en bolas y con la luz de la tarde lamiendo lánguida la tela de forro del expositor desocupado.”

 

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Premio Cálamo al Libro del año 2018.
Premio de las librerías de Navarra 2019.
Premio Los Libreros Recomiendan 2018 (CEGAL).

Nace una nueva editorial de género en España

Con sede en Barcelona, Orok Editorial se abre paso en el mercado editorial por todo lo alto y se presenta como una editorial de propósitos, de luz y de magia, y tocará los géneros de fantasía y ciencia ficción.

 

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Para esta primavera podremos disfrutar de Blood Song de Anthony Ryan. ¿Qué? ¿Ryan en castellano? ¡Sí! Nosotros aún no nos lo creemos. Esta saga, de fantasía épica, se centra mucho en el desarrollo de los personajes y su narrativa está llena de traición y guerra, y también de amor. Se cuenta que la Sexta Orden empuña la espada de la justicia y con ella destruye a todo enemigo del reino. Por si fuera poco, ha sido traducida a más de veinte lenguas.

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Ah, Ryan… ¿Y si encima le siguiese una autora como Rebecca F. Kuang? Pues también es cierto… Tendremos a Kuang y su saga The Poppy War en verano. De corte bélico, esta fantasía se inspira en las Guerras del Opio y la masacre de Nanjing y, en ella, se mezclarán la magia, los dragones y las guerras más sangrientas. Además de ser nombrada como mejor obra de fantasía de 2018, ha ganado varios premios. 

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Y, para terminar este 2020 por todo lo alto, Orok nos trae a Peter F. Hamilton y su saga Salvation a finales de año. Una saga de ciencia ficción hard ambientada en el espacio, en un futuro lejano. La narración parte en el año 2204 donde la humanidad se ha expandido por la galaxia y ha contactado con extraterrestres. Con tecnología alienígena al alcance, los humanos creen que es posible saltar entre puntos de la galaxia.

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¿Cuántas veces hemos pedido a editoriales que trajeran a escritores como Rebecca F. Kuang o Anthony Ryan? Parece que nuestras plegarias han sido escuchadas. Orok empezará por todo lo alto en este 2020. Por aquí les dejamos las puertas abiertas y, francamente, estamos deseando catar sus libros.

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