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Un poco de odio (La era de la locura I/III) de Joe Abercrombie

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Autor/a: Joe Abercrombie
Traductor/a: Manu Viciano
Editorial: Runas (Alianza Editorial)
Edición: Cartoné con sobrecubierta
Diseño de cubierta: Lauren Panepinto
Ilustración de cubierta: Sam Weber
Adaptación al castellano: José Luis Collada

Un poco de odio es la primera novela de la trilogía La era de la locura. Transcurre unos treinta años después de los acontecimientos de la anterior trilogía, La primera ley, y de las tres novelas independientes posteriores: La mejor venganza, Los héroes y Tierras rojas.



Puestos a hacer algo, mejor es no demorarlo que vivir temiéndolo.


La Unión está sumida en plena industrialización. Las ciudades, antes majestuosas, ahora son urbes masificadas, con cielos tiznados de cenizas por el humo de las chimeneas y ríos turbios por los desechos de las fábricas. Savine, es la ambiciosa hija de uno de los hombres más poderosos de la Unión, su principal preocupación es levantarse cada día un poco más poderosa. Los medios poco importan, solo importa el resultado. Pero la situación, no podrá mantenerse durante mucho tiempo, la mortandad entre los obreros es alta. La precariedad laboral, la hambruna y la enfermedad sacuden a todos los que llegaron buscando nuevas oportunidades. La inquisición de su majestad está alerta, el ambiente huele a traición, los obreros despertarán y se revelarán contra sus amos.

En los límites de Angland, el joven León defiende los territorios del Protectorado y La Unión de los ejércitos del Norte. No podrán resistir durante mucho tiempo las embestidas del Gran Lobo, pero esperan recibir ayuda del príncipe heredero de la Unión. Un príncipe con fama de borracho, drogadicto, mujeriego y pusilánime. 

Rikke es una norteña que tiene un don pero todavía no sabe cómo usarlo. Su padre encomendó a Isern-i-Phail, una montañesa, que la protegiera y le ayudara a comprender su talento. Rikke y su compañera recorrerán los bosques huyendo y tratando de comprender si las visiones que ve son el presente, el pasado o lo que está por venir. Si domina el ojo largo, ¿podrá librarse del yugo del malvado Gran Lobo?

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Es agradable ostentar el poder y tomar decisiones por todos los demás. Pero el riesgo de tomar cualquier decisión siempre es que uno puede equivocarse. Y aun así, debemos decidir. El miedo a ser adulto es un mal motivo para seguir siendo un niño.


Así nos encontramos el Círculo del mundo años después de los acontecimientos de La primera ley, de La mejor venganza y de Los héroes; el que menos relevancia tenga sea Tierras rojas, puesto que este transcurre en tierras salvajes y sus acontecimientos no influyen en la Unión ni en el Norte.

La capacidad de Abercrombie para crear personajes es su sello, su marca como escritor. No se limita a relatarnos lo que sucede a su alrededor sino que el autor nos habla de los sentimientos, de las emociones, de los miedos y de la incertidumbre que embaucan a cada uno de sus personajes. Ya contábamos con un amplio elenco cuyo desarrollo hemos descubierto en los libros anteriores: protagonistas variados, de orígenes diversos, de diferentes bandos y con intereses distintos.  Cada uno de ellos se le presenta al lector con un amplio abanico de pensamientos y actos que lo definen y moldean a la perfección, que comparten sangre con personajes de antaño y, con ello, veremos sus evoluciones a lo largo de esta narración.

El autor, como ya nos tiene acostumbrados, alterna capítulos con diferentes tramas que nos dejan con diferentes puntos de vista narrativos. Varias tramas que fluyen con ingenio y ritmo haciendo que el interés del lector aumente por momentos. La llegada de la industria y la ausencia de magia hace que una vez más se sacuda este género literario reinventándose y saliéndose de los clichés de siempre, clichés que dicen que la fantasía son libros para niños y que solo hablan de magia y de dragones. En este libro se habla de la ambición del ser humano, del odio al país vecino que nos lleva a guerras interminables de las que ya ni se recuerda el motivo por las que empezaron; del obrero que se deja la salud por un salario que apenas le da para alimentarse; de la ambición de poseer más tierras que tu enemigo o de ser más poderoso y rico a costa del sufrimiento de otros. En definitiva, se habla de egoísmo, de traición y de locura, de las peores cualidades del ser humano y es que, a lo largo de las páginas, tenemos una buena dosis de acción, violencia, lenguaje soez, un elenco carismático y una trama que nos deja con la miel en los labios esperando que el segundo libro llegue a nuestras manos pronto.

Una vez más, Abercrombie maltrata a los personajes haciéndoles pasar por un auténtico calvario que los definirá como personas. Una vez más, Abercrombie demuestra por qué se hace llamar el Señor del Grimdark.

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No era una mujer a la que achicara el odio, ni el de sus trabajadores ni el de sus rivales ni el de los hombres a los que amedrentaba, sobornaba o chantajeaba para salirse con la suya. Era cuando de verdad la odiaban a una, a fin de cuentas, cuando sabía que había ganado.


Ha llegado el momento de la pregunta del millón y que a muchos os rondará por la cabeza…

¿Puedo empezar a leer Un poco de odio sin haber leído los demás libros?

No olvidemos que este libro es la continuación de todo lo que ha escrito Joe Abercrombie del Círculo del Mundo. El elenco principal de esta novela son personajes nuevos, pero casi todos son descendencia de los personajes que ya conocíamos. Y para alegría del lector, nos encontramos con viejos conocidos curtidos en años. Muchos personajes importantes cuya personalidad actual es el reflejo de hechos del pasado. Las viejas rencillas continúan, las relaciones entre ellos siguen enredadas y sus actos se ven influidos por antiguas decisiones. Por supuesto, puedes empezar con Un poco de Odio si no has leído nada antes, pero sería como subirte a un peso con zapatos y  mochila a cuestas y esperar el resultado. Puedes hacerlo, pero mejor si no lo haces. ¿No crees? 

No, no deberías empezar por este libro. Perderías muchos detalles y no sabrías el por qué de algunas palabras ni el por qué de algunos actos. Dejarías de lado la emoción que se siente cuando aparece alguien conocido, lo cual no tiene comparación con un lector que empieza ahora la historia porque ese alguien que se presenta como alguien nuevo y desconocido para el lector primerizo, es, en realidad, un viejo que ya vimos anteriormente y que, para el seguidor de la saga, se sabrá perfectamente lo que ha sufrido, a quién ha amado y a quiénes ha perdido. Por tanto, si has leído las anteriores, Un poco de odio te gustará mil veces más.


 

“La presente era está volviéndose loca en pos de la innovación, y todos los asuntos del mundo se llevarán de una manera distinta.”

Dr. Johnson


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Aprovecho para recordar que en el blog disponemos de un artículo en el que os hablamos de toda la obra del autor, que es una buena opción para conocer su literatura: Bibliografía de Joe Abercrombie.

Más novedades de la nueva editorial de fantasía Gamon

Comenzaron a trabajar su catálogo en 2019 con el objetivo de solucionar un problemilla que corría en España: se van dejando autores y autoras del género claves en el olvido. El sello literario de Trini Vergara Ediciones busca traer al castellano novelas de fantasía en todo su esplendor: épica, urbana, de aventuras, romántica o sobrenatural. Y desde luego que empiezan bien fuerte. Vamos al meollo, que no es poco.

Una editorial de fans para fans

Fantasía épica

Fetch Phillips es nuestro protagonista y vive en Sunder City, lugar en el que la magia ya no existe, pero donde los monstruos siguen ahí. Antes de ser contratado, pide que se lea rigorosamente el siguiente aviso:

La sobriedad cuesta extra.
Sus servicios son confidenciales.
No trabaja para humanos.

Después de lo que pasó con la magia, no son los humanos los que necesitan su ayuda.


Fantasía romántica

Helen acepta una cita a ciegas después de mucho tiempo, pero no está muy segura de que sea una buena idea. Luke le está diciendo que la conoce desde hace años, siglos incluso. Pero eso es imposible, su vida es la misma que la de cualquier otra mujer. Lo acompaña con desconfianza a visitar el museo y para su sorpresa se reconoce a sí misma en una pintura de una joven en la Belle Époque de Francia y desde esa noche comienza a tener sueños muy vívidos sobre un amor trágico y vidas que se acaban antes de tiempo.


Fantasía de aventuras

Envejecieron, engordaron, se convirtieron en unos borrachos. Clay Cooper y su banda fueron los mejores entre los mejores, el grupo de mercenarios más temido y con mayor reputación a este lado de la Tierra Salvaje. Sus días de gloria quedaron atrás cuando se fueron separando. Todo cambia el día en que uno de sus excompañeros aparece en la puerta de la casa de Clay para suplicar ayuda. Su hija está atrapada en una ciudad sitiada por un enemigo que los supera abrumadoramente en número y está sediento de sangre. Rescartarla es una misión que solo aceptarán los más valientes o los más imbéciles.

Portada inédita para España de Promesa de sangre, de Brian McClellan, la era en la que los reyes han muerto

Llevávamos varias semanas esperando a que la nueva editorial de fantasía Gamon —un sello editorial perteneciente a Trini Vergara Ediciones— llegase a dar la cara en redes sociales y, por supuesto, poder ver su página web.

Una de sus publicaciones más esperada (al menos por esta señorita) será Promesa de sangre, primera parte de la trilogía titulada como The powder mage, del autor estadounidense Brian McClellan. Aunque todavía se desconoce el formato del libro, podemos aseguraros que la obra tendrá un total de 564 páginas y un formato 15x23cm (¿quién apuesta por rústica o cartoné?).

Sin más, os dejo la portada inédita que acaba de salir a la luz así como su sinopsis oficial ofrecida por la editorial:

La era de los reyes ha muerto…
…Y llegan los magos de la pólvora.

Derrocar a un rey es un trabajo sangriento. El Mariscal de Campo Tamas ha liderado el golpe de estado en Adro. La aristocracia decadente y corrupta ha terminado en la guillotina y el pueblo hambriento ahora tiene comida. Pero además ha provocado la guerra en las Nueve Naciones, ataques internos de los realistas y lucha encarnizada por el dinero y el poder entre quienes suponía eran sus aliados: la Iglesia, los trabajadores y los mercenarios. Tamas apenas soporta la presión y necesita a Adamat, un inspector de policía retirado, cuya lealtad está en juego, y a los Magos de la Pólvora que le quedan, entre ellos Taniel, su indómito y brillante hijo. Hay quienes presagian muerte y destrucción. Las leyendas están en boca del pueblo, pero ningún hombre instruido cree en ese tipo de cosas… aunque será mejor que lo hicieran mientras que por otro lado los dioses también están implicados.

Balas perdidas I: La inocencia del nihilismo

Dan comienzo sus andaduras comiqueras en la editorial Valiant co-creando personajes como Shadowman; se unió a Defiant y su editor Jim Shooter para la serie Warriors of plasm. Harto y cansado de la mala experiencia, decidió abrir su propia editorial junto a su mujer: El Capitán Books. Balas perdidas llegaría al mundo y se consagraría con el premio Eisner en 1996 en la categoría Mejor autor completo y posteriormente Mejor novela gráfica. Mientras esta historia iba en alza, David Lapham trabajó como free-lance en grandes cabeceras de Marvel (Deadpool) y DC Comics (Batman: detective cómics), a su vez que invencionó las potentes obras que son Young liars o Mátame (La Cúpula, 2005).

Título original: Stray bullets: Innocence of nihilism
Traducción: Francisco Pérez Navarro
Rotulado: Iris Bernández
Diseño de cubierta: Andrés Salvarezza
Edición: Rústica con solapas, remasterizado en 2018, La Cúpula


David Lapham se despliega en la mejor tradición de las películas negras de los años cuarenta: hay intrigas, violencia, pasiones apagadas y vicio puro por las drogas. Muy a lo europeo, el mayor acierto en lo gráfico es su dominio y mezcla de negros y blancos para representar expresiones y sentimientos. En el retrato de sus personajes destaca cómo se toma el tiempo necesario para presentarlos, esbozarlos y describirlos en una narración que va aumentando las revoluciones hasta detonar a máxima velocidad.

Aunque el estilo de este cómic es más realista, terrenal y de una ficción que roza cada carretera de nuestras ciudades, no ha podido no recordarme al estilo criminal de Raymond Chandler (El sueño eterno; Adiós, muñeca, Alianza editorial) o Dashiel Hammett (El halcón maltés; El agente de la Continental (mejor historia negra de la revista Black Mask), Alianza editorial). Balas perdidas es un drama sintonizado en serie negra sobre personas que, básicamente, se putean entre sí. Los relatos que forman el volumen son autoconclusivos, con sus escenarios, sucesos, tono narrativo y personajes. Pero lo mágico de David Lapham es que vistos en conjunto, cada uno de esos textos son un retrato de una trama en la que todos los protagonistas se rigen entre ellos con continuos cambios de perspectiva y una narración prudente.

Vistazo número a número

La medida del amor, #1. Frank, avezado en su oficio, y Joey, un joven inexperto, conducen en la noche con un cadáver en el maletero. Joey cree haberse enamorado de esa chica y, aun estando muerta, sigue llorando su pérdida.

Represalias, #2. La pequeña Virginia ha visto cómo dos hombres dan una paliza hasta llegar a la muerte a un hombre nada más salir del cine. Le provoca estrés post-traumático y quizá le lleve a desatar su lado oscuro y violento en el futuro.

La fiesta, #3. Un joven ladrón que se llama Led acabará en una fiesta con la intención de darse a conocer a Harry y unirse a su banda. Puede que el gran líder matón nunca aparezca y esté ahí en vano. Al menos tendrá que ir en busca de más cerveza.

Bonnie & Clyde, #4. Una niña hace autostop tras huir de su casa. El hombre que la recoge le ofrece ser su cómplice y promete enseñarle a ser muy mala. Entre cigarrillos y kilómetros, la pequeña dará su primer y diminuto golpe.

La furgoneta, #5. ¡Cuidado! Un paseante ha quedado hecho añicos tras ser atropellado. Orson se queda paralizado, ve al asesino y, de repente, se le presenta una mujer llamada Rose. ¿Casualidad? Já… Pobre Orson. ¡No sabe dónde se está metiendo!

Así pasé mis vacaciones de verano…, #6. Atención, atención. ¡La máquina de la verdad está en su máximo esplendor! El cerebro de Amy Racecar está en coma y lo que enseñará a la pantalla no será apto para cualquier americano… ¡Sin contar con que están a punto de presenciar el nacimiento de una nueva criminal! ¿Quién se atreve a disparar primero?

¡Libertad!, #7. Los problemas maternales son difíciles de no tener. Si encima tu padre está al borde de la muerte, ¿qué coño harás con esa rivalidad?

Una secuencia violenta

No llegamos a conocer a Harry en la historia, pero todos los hechos se rigen por él. Cada delincuente, formado o iniciado, vive por y para complacer a este jefazo del crimen. Niños inocentes que ven la maldad, el sexo y las drogas en primer plano, acaban llenos de odio y desdicha. Víctimas del bullying, del rechazo, de ver muerte y locura continuamente, no hará más que perturbarles la mente. Malas compañías que no son capaces de rechazar, iniciación a las drogas o pillar a tu madre teniendo sexo, desemboca en las tareas contaminadas de los secuaces del omnipresente Harry. La evolución violenta, macarra, nacida del odio y el descaro vivido en la infancia y adolescencia, estará presente en toda la obra. La maldad del ser humano, de los que te rodean incluso, está más corrompido de lo que se ve. En las calles ocurre más de lo que vemos. O de lo que queremos ver. Algunas de esas cosas son irreversibles. Y en estas historias tenemos un vivo retrato de todo eso. De gente a punto de perder el control y de ser capaz de hacer daño a quienes les rodea por un puñado de pasta extra en sus bolsillos. De cuando el tiempo se ralentiza y todo lo que te rodea te pesa e intentar calibrar y determinar qué coño está pasando.

¿Se podría tomar como un manifiesto, como un grito hacia la falta de apego y cariño de la gente que te rodea? Sí. De hecho, creo que justamente es eso lo que David Lapham busca con esta serie negra. Y lo podemos ver en cómo estos personajes son olvidados por su propia madre a la que le importa más pasar el rato con desconocidos, drogándose o pasándoselo de muerte entre botellas de whiskey. Egoísmo puro y duro. Destrucción hacia lo que no se puede llegar a tener o alcanzar. Y es que Balas perdidas es ese tipo de narración inteligente y sutil, que te deja frentes abiertos para que tú mismo reflexiones sobre los lazos afectivos y te deja con el cómo sería estar al margen y a punto de cruzar la línea más tóxica que hay en lo más profundo de tu ser.

Los ojos bizcos del sol: Subsolar (III/III) de Emilio Bueso

Sumergirse en el mundo que ha creado Emilio Bueso conlleva a altas dosis de locura. Partiendo del sword and planet, se crea una fusión entre la ciencia ficción, el biopunk y la fantasía. En un mundo anclado a una estrella, que no rota, tenemos las tres caras —o ambientaciones— que descubriremos a lo largo de la trilogía: un desierto digno de achicharrar a cualquiera, una zona con una helada y eterna nocturnidad y un lugar que funciona como punto céntrico entre las dos donde sí hay rotación entre día y noche. En cada una de estas ambientaciones se recrean diferentes culturas con sus sistemas ideológicos, diferentes maneras de vivir o ver la vida y un sinfín de organismos que conviven en simbiosis con la raza humana. ¿Lo característico de esta simbiosis? El humano que porta una de estas es capaz de hacerse con las habilidades del bichejo. Animales como las serpientes, los ciempiés o escarabajos sirven a modo de transporte y montura para los habitantes de este mundo.

Los personajes no encajan a simple vista. Pero con el paso de las horas caracol irán forjando la manera de complementarse unos a otros.

Se meterán en duelos y habrá ostias y tiros por doquier.

Llegamos a la parte subsolar. Hay un garito vacío, un montón de sillas libres y una barra llena de suciedad; un edificio con paredes repletas de carteles absurdos, caras de bandidos infestados y completamente locos.

Aquí da paso la historia de cómo el Alguacil y su intrépida tropa reunirán a un equipo de desconocidos para hacerle frente a la Gran Colonia y decidir el destino del Círculo Crepuscular. El hemisferio subsolar es occidental, con casas en ladrillo antiguo y un ambiente desértico, repleto de langostas gigantes y agresivas. La alta tecnología y las armas de antaño se entremezclarán en un crossover entre tradición y evolución, que nos postrarán ante cristales del mismísimo Sol, volcanes durmientes, dunas enormes y un avispero que ha creado su propia ciudad. Y por supuesto, no podría falta la cantidad de hostias y patadas en el culo que van a dar nuestros protagonistas. Conforme pasamos las páginas conocemos más de la sociedad que habita este mundo y de la simbiosis; a través de pequeñas reflexiones comprendemos que una sociedad, una tecnología nueva, un nuevo objetivo, dependen de ellos mismos, entre sí, para poder perdurar. La comunicación y la unión, a veces corrosiva, será necesaria para poder disfrutar de un futuro juntos. Si algo nos define en la historia es nuestra capacidad para crear guerras absurdas: en Subsolar tendremos todas las características de esas guerras; mentiras, diferentes bandos, traidores, un objetivo iluso. El estilo de Emilio Bueso se mantiene intacto, en su línea frenética de lenguaje coloquial, tuteado, envolviendo a la atmósfera en demencia, lugares desconocidos e inexplorados.

Antes de entrar en faena, cabe destacar el trabajo que hay detrás del mundo ideado por Emilio Bueso. Desde el sistema planetario que no rota, al ecosistema que lo puebla. Todo ello sobre una sociedad donde la simbiosis con todo tipo de bichos es la norma. Dígase también otra cosa de Bueso. O más bien de su capacidad de hibridar géneros, tal y como hacía uno de nuestros grandes pioneros de la Ciencia Ficción, Carlos Saiz Cidoncha. Porque se puede decir que Los ojos bizcos del sol es una gran road movie que alberga multitud de categorías literarias y cinematográficas: western, bélico, fantasía, ciencia ficción… Pero vayamos al grano. Subsolar mantiene el mismo esquema que sus predecesoras: capítulos cortos, diálogos chispeantes, momentos trepidantes y las situaciones absurdas se suceden mientras todo ese mundo termina de desplegarse en su verdadera dimensión. Asistimos a una traca final de especies, sistemas sociales, paisajes y ciudades. El variopinto grupo encabezado por el Alguacil, Trapo y la Regidora se preparan para la madre de todas las guerras. Toca recorrer lo que queda de camino buscando aliados y llamando a la insurgencia. Una gran revolución que acabe con la inercia simbiotizadora de la Gran Colonia, con dos facciones encontradas, los prosimbiosis y los antisimbiosis, frente a frente. Una senda con una buena carga crítica contra el fanatismo, el poder político que deriva en totalitarismo e incluso una reflexión ecológica. La trilogía acaba con un final coronado con ese Epílogo para piojosos, que dista mucho de estar improvisado y que mantiene la coherencia con la historia a través de la evolución de sus personajes.

La caverna del lector
El elfo solitario

Space Riders de Fabian Rangel Jr. y Alexis Ziritt

¡Bienvenidos a la galaxia!

Desde su núcleo hasta los cuadrantes exteriores, hay un nombre que provoca terror en cualquier corazón malvado: los Space Riders.
El capitán Peligro y su nueva tripulación navegan por el cosmos en su terrorífica nave Santa Muerte. Juntos imparten justicia con mano dura y persiguen los secretos más antiguos y prohibidos del universo. Pero conforme su viaje avanza, una fuerza maligna está acumulando poder, ¡y a la tripulación de los Space Riders les toca patearle el culo y partirle la cara! El capitán Peligro junto a Mono y Yara deberán mantener a salvo el cosmos en un emocionante viaje espacial que te reventará la cabeza y te meterá de lleno en una odisea cósmica alucinógena. ¡Pelea sucio y dispara primero, tripulante galáctico!

¡Menuda brutalidad! Las páginas de Space Riders nos meten de lleno en un universo lleno de aventuras, con un lenguaje macarra y una trama que fluye solita. El guionista Fabian Rangel Jr. nos lleva por las andanzas del capitán Peligro que surca el espacio y va en busca de liarse a hostias con los villanos del cosmos. Su esencia clásica, que recuerda a historias pulp de los años setenta —también a Lobo, personaje del Universo DC—, se va convirtiendo en una provocación espacial con conceptos venidos directamente de Jack Kirby y acción a raudales que te dejará dentro de una odisea cósmica alucinógena. Si tenemos que encasillarlo, lo hacemos como una obra de ciencia ficción dentro de la space opera: batallas espaciales, melodramatismo, armas futuristas, épica desorbitada, psicodelia y alucinaciones. Aquí encontraremos motoristas espaciales, seres cósmicos, magia, infinidad de planetas… Un espacio nuevo lleno de vida que se aleja de los cánones actuales del cómic. En el arte visual tenemos a Alexis Ziritt, que usa colores vibrantes, un fondo sucio y oscuro y una narración visual que abruma, que recoge galaxias llenas de estética punk-metal y muy ácidas. La información que nos proporcionan los dibujos es tan extensa y definida que más de una vez tendremos que tomárnoslo con calma y observar los detalles más pop-art en una suciedad llena de colores intensos, de mezclas de púrpuras, verdes y azules que te harán salivar. Si echamos un vistazo al guion de Fabian, vemos que sabe a qué viene y qué quiere en su obra: una narración simple, atípica y divertida, con rápidas presentaciones de los personajes para entrar en acción lo más rápido posible y seguir las hazañas de estos policías galácticos que se irán mezclando con villanos, dioses enormes simbolizados en cuerpos de animales, hechicería y muchas estrellas que recorrer. Para colmo podrían ser la versión macarra de los Green Lanterns y convertir sus anillos en pistolas galácticas para freír a sus enemigos.


Gigamesh va metiéndose en el mundo del cómic poco a poco, sin prisa, trayendo obras de un nivel altísimo y por las que nadie se ha atrevido a arriesgar.


El segundo volumen, Galaxia de la brutalidad, avanza de manera independiente mientras que sigue los pasos de su número anterior: volvemos a tener la oportunidad de conocer más a los personajes, ahora dispersos, que irán reuniéndose en la Santa Muerte conforme avanza la trama y con un dibujo de Ziritt destinado a convertirse en empapelamiento para las paredes. La acción es tan frenética e impecable, sin apresurarse, con splash pages y double splash pages explosivos y repletos de colores neón muy atrevidos, que te dejarán los ojos enloquecidos y que te devolverán a la estética punk. Por otro lado, el guionista ofrece nuevos conceptos como la tormenta cósmica o arpías mutantes que desgarrarán al capitán Peligro y enseñarán un ilustre subespacio dimensional con múltiples capas. Space Riders vuelve a atropellarte de manera digna tal como lo haría un tren de carga y te deja con una nueva dosis de psicodelia tecnicolor y un universo que está siendo amenazado.



Admito la dificultad que es resumir esta grandísima obra sin caer en destripamientos; ni siquiera le hago justicia a esta genialidad que leí hace unos días. Capitán Peligro es un cabrón de la hostia y Mono es un babuino religioso que intenta limpiar su alma, pero eso no le impide seguir derramando sangre. Menudo duo. Es absurdamente divertido verles juntos liándola por las mismísimas estrellas y cómo interaccionan entre sí con una audacia en los diálogos digna de leer.
Esta es la historia de cómo sería una epopeya espacial llena de belleza, de un caos hermoso, malditamente alucinante, vibrante y expresiva.