Nace una nueva editorial de género en España

Con sede en Barcelona, Orok Editorial se abre paso en el mercado editorial por todo lo alto y se presenta como una editorial de propósitos, de luz y de magia, y tocará los géneros de fantasía y ciencia ficción.

 

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Para esta primavera podremos disfrutar de Blood Song de Anthony Ryan. ¿Qué? ¿Ryan en castellano? ¡Sí! Nosotros aún no nos lo creemos. Esta saga, de fantasía épica, se centra mucho en el desarrollo de los personajes y su narrativa está llena de traición y guerra, y también de amor. Se cuenta que la Sexta Orden empuña la espada de la justicia y con ella destruye a todo enemigo del reino. Por si fuera poco, ha sido traducida a más de veinte lenguas.

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Ah, Ryan… ¿Y si encima le siguiese una autora como Rebecca F. Kuang? Pues también es cierto… Tendremos a Kuang y su saga The Poppy War en verano. De corte bélico, esta fantasía se inspira en las Guerras del Opio y la masacre de Nanjing y, en ella, se mezclarán la magia, los dragones y las guerras más sangrientas. Además de ser nombrada como mejor obra de fantasía de 2018, ha ganado varios premios. 

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Y, para terminar este 2020 por todo lo alto, Orok nos trae a Peter F. Hamilton y su saga Salvation a finales de año. Una saga de ciencia ficción hard ambientada en el espacio, en un futuro lejano. La narración parte en el año 2204 donde la humanidad se ha expandido por la galaxia y ha contactado con extraterrestres. Con tecnología alienígena al alcance, los humanos creen que es posible saltar entre puntos de la galaxia.

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¿Cuántas veces hemos pedido a editoriales que trajeran a escritores como Rebecca F. Kuang o Anthony Ryan? Parece que nuestras plegarias han sido escuchadas. Orok empezará por todo lo alto en este 2020. Por aquí les dejamos las puertas abiertas y, francamente, estamos deseando catar sus libros.

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Lago negro de tus ojos de Guillem López

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Revisión de galeradas: Antonio Torrubia
Diseño de cubierta: Octavi Segarra
Editorial: Runas (Alianza Editorial)
Edición: Tapa dura

Todo comienza con Carla en el aparcamiento público que hay a las afueras de una aldea. Está rodeada de turistas alemanes, carga con una mochila muy pesada que le hace agachar los hombros; parece desconcertada. ¿Por qué regresó? Es periodista y quiere adentrarse en la laguna de El Clot, un lugar que está lleno de nubes de mosquitos, de filas de hormigas, de insectos muertos en los faros de los coches y un canal repleto de cadáveres mientras que los niños juegan a cazar ranas.

Tras toparse con un coche patrulla y tener una breve conversación con los policías Carla carga con su mochila; tiene los párpados entrecerrados y se la ve ceñuda. Sus pintas de tía dura llaman la atención; resaltan sus brazos, definidos y fuertes, y va camino de encontrarse con la casa de su infancia, con miedo a qué podría encontrar dentro; quizá sus mayores traumas.

 

“Era el primer día de verano. El sol caía a plomo y los turistas se untaban cremas y repelentes de mosquitos antes de bajar del autobús. […] Carla quedó un poco perdida, como en tierra de nadie.”

 

Ambientada en un pueblo ficticio de Valencia con personajes que se destruyen a sí mismos con su pasado y que no son capaces de dejar atrás los resentimientos, la novela nos sirve una reflexión sobre el arte de la mente, del lado más oscuro de nuestra psicología y de los límites que puede alcanzar nuestra mente, pues no hay nada peor que un alma fuera de sí. Esta obra se podría catalogar como una narración experimental en la que se juega con diferentes puntos de vista y con varias perspectivas. Guillem López nos regala un narrador que usa su voz para mostrar los deseos, las obsesiones y las locuras motivadas por incoherencias causadas por la duda mental. Estas emociones no solo se muestran narrativamente sino que también se dan mediante bocetos, escenas y dibujos de cómic, que añadirán un extra de desconcierto y nos harán entrar aún más rápido en los caminos poco  lúcidos para no saber qué se nos quiere demostrar y expresar cuál es la finalidad de toda esta locura.

En el argumento se palpa el horror cósmico y las inspiraciones venidas de Lovecraft como base narrativa, pero también tenemos tintes de novela negra, principalmente en los diálogos, en los personajes y en los cambios de escenas. Brevemente se nota un hilo de fantasía que refuerza muchísimo el carácter noir y terrorífico que hace que la historia llegue a una confusión inmensa en la que será imposible saber qué estamos sintiendo, qué se debe entender y qué se tendría que sacar de esta fórmula. Lo más impresionante es que estas páginas llenas de rareza funcionan; te hacen formar parte de este universo lleno de locura.

 

“Para regresar hay que olvidar, dejar atrás el equipaje y los pecados, propios y ajenos, y todos los prejuicios y el odio hacia uno mismo y al mundo que te masticó y escupió cuando tus golpes no hacían daño a nadie. Regresar es renacer.”

 

Lo peor del ser humano es el alma y la mente. Nos ha reafirmado que no se pueden ignorar los recuerdos y que hay que dejar atrás los pecados para poder avanzar. Sin medias tintas, avanza o muere; sálvate a ti mismo y podrás salvar lo restante. Sácate a ti mismo del abismo o el abismo te consumirá. Olvida, perdona, vuelve a empezar; renace.

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Blog de Guillem López

Un plato irrepetible

Nos es grato presentaros un nuevo relato escrito por Sergio Mullor, periodista y entrevistador en Caja de Letras. Sergio ya es uno más de la casa: ha escrito varias cositas para nuestro blog. Disfrutamos mucho con sus letras y siempre nos morimos por verle de vuelta por este pequeño rincón dedicado a la lectura.

Debido a la reciente situación que estamos viviendo, queremos dejaros un relato más y así aportar nuestro granito de arena al movimiento de #YoMeQuedoEnCasaLeyendo.

Esperamos que lo disfrutéis y, como siempre decimos, nos encantaría leer vuestra opinión en comentarios.

¡Nos vemos en futuros relatos élficos!


―Qué manera de escaquearse.
No era la primera vez que Jordi se quejaba esa mañana. Se celebraba la ronda final del casting para seleccionar a los concursantes de la próxima edición de MasterChef. Había sido un mes agotador. Y ni rastro de Pepe. Estaría durmiendo tranquilamente mientras ellos hacían todo el trabajo. Con un resoplido, dejó el móvil en la mesa tras comprobar que su compañero no había respondido a los mensajes.

―Venga, que ya sólo nos queda un aspirante.
Samantha le dio unos golpecitos afectuosos en el brazo. Se la veía cansada y lo que había probado de la candidata anterior le estaba provocando ardores. Los dos jueces se incorporaron en sus sillas cuando la puerta se abrió y apareció el último concursante.

―Cuánto daño ha hecho Chicote a la profesión ―murmuró Jordi con sorna. Samantha se rio con disimulo.
El hombre iba ataviado con una filipina rosa salpicada de lunares de colores. Acarreaba una nevera portátil lacada en burdeos y se movía con la tranquilidad que dan los años. Era evidente que acumulaba muchos en ese cuerpo enjuto. Llevaba el poco cabello blanco que le quedaba pulcramente peinado y los ojos de un azul claro lo miraban todo con la curiosidad de un depredador. Su sonrisa era inquietante.

―Buenos días ―dijo el aspirante con un ligero acento americano, tras detenerse detrás de la encimera donde iba a preparar su plato.
―Buenos días –saludó Jordi―. ¿Cómo se llama?
―Hannibal. ―Acompañó su respuesta con un ruido de la boca, como si diera varios sorbos seguidos a una sopa caliente.
―¿Le puedo preguntar la edad, Hannibal? ―intervino Samantha. Para sorpresa de los dos chefs, el aludido no contestó. En su lugar, alzó la cabeza y abrió todo lo que pudo las aletas de la nariz. Olfateó a su alrededor como un sabueso que busca el rastro de su presa.
―Usted usa crema hidratante Nivea. ―Otro olisqueo―. La de lata. Y algunas veces se pone Elizabeth Arden. Pero hoy no. 
El anciano clavó sus ojos en los de Samantha con esa sonrisa que daba repelús. Jordi carraspeó y miró a su compañera, que se había quedado muda.
―¿Y qué nos va a preparar? ―El cocinero trató de recuperar la compostura. Cuanto antes despacharan a aquel viejo inquietante, mejor.
―Filet mignon a la piedra con fantasía de verduras deconstruidas y revuelto de sesos.
―Muy bien, pues adelante.

El anciano hizo una pequeña reverencia con la cabeza y puso la nevera sobre la encimera. Tarareaba una melodía que ninguno de los dos jueces reconoció. Encendió la placa de inducción, regó una sartén con un generoso chorro de aceite de oliva virgen extra y procedió a trocear metódicamente calabacín, pimiento verde y rojo, cebolla y unos tomates bien hermosos. Fue incorporando los ingredientes por fases a la sartén y pronto el olor de las verduras haciéndose a fuego lento lo inundó todo. Añadió algunas hierbas y especias que no pudieron identificar, porque las llevaba en frascos totalmente opacos. De vez en cuando removía con mimo el contenido de la sartén. Sin dejar de tararear, abrió la neverita y sacó un buen pedazo de carne de un rojo intenso. Colocó la pieza sobre la tabla y cogió un enorme cuchillo de carnicero. Lo manejaba como un auténtico experto, con deleite incluso. Limpió la carne de grasa y la fileteó con una habilidad que ni Samantha ni Jordi habían visto nunca en un cocinero.

Luego preparó un majado con algunas raíces, más hierbas y un licor y puso a macerar los filetes en la mezcla resultante. Miró el reloj y pareció convencido de que terminaría la receta a tiempo. De la nevera sacó una tartera metálica que contenía los sesos. Procedió a saltearlos con un diente de ajo bien picado y reservó la sartén para más tarde, cuando incorporaría tres pequeños huevos de codorniz. Probó las verduras, rectificó la sal y bajó un poco la intensidad del fuego. Jordi y Samantha le observaban fascinados. Se movía con gracia y elegancia, como si estuviera bailando un vals. Vieron cómo sacaba una piedra plana de buen tamaño y la colocaba sobre uno de los fuegos de gas que tenía la cocina del estudio, que puso a la máxima potencia. Empezó a emplatar la fantasía de verduras deconstruidas, que a Jordi le pareció un pisto manchego de toda la vida.

A continuación, incorporó los huevos de codorniz batidos al salteado de sesos pero no dejó que cuajaran, a modo de carbonara italiana, y lo sirvió en otro pequeño plato de porcelana blanca. Por último, comprobó el estado de la piedra y colocó varios filetes sobre ella el tiempo justo para que la carne sellara y no perdiera ninguno de sus jugos, pero no tanto como para dejarla demasiado cruda. Añadió unos granos de sal del Himalaya al darles la vuelta y, cuando consideró que era suficiente, los colocó en la misma fuente que las verduras.

―Et voilà ―dijo, dando por terminado su trabajo e invitando a los jueces a acercarse con un gesto de la mano.
Jordi comenzó a salivar cuando el aroma de lo que aquel turbador anciano había preparado inundó sus fosas nasales. Samantha escuchó rugir sus tripas, anticipándose al momento en que probarían aquellos prometedores platos. Empezaron por el revuelto de sesos. Tenía la textura de un arroz meloso y un sabor intenso que les hizo estremecerse de placer. Ninguno lo expresó en voz alta, pero los dos pensaban que nada de lo que habían cocinado durante su carrera estaba tan bueno. Rebañaron el plato casi sin darse cuenta, ante la mirada complacida de Hannibal. Pasaron a la fantasía de verduras deconstruidas. Otra orgía para el paladar, en su punto exacto de cocción. Los dos jueces cerraron los ojos, disfrutando de cada bocado, que les transportó a aquellas comidas de la abuela cuando eran niños. Por último, atacaron la carne. Parecía mantequilla y se derretía en la boca, sin apenas esfuerzo para masticar. Absolutamente delicioso. Dieron buena cuenta de todos los filetes que había sobre el plato. De haber tenido pan, hubieran dejado limpia la loza.

―Hannibal, le felicito. No he probado nada igual en mi vida ―dijo Jordi, relamiéndose el jugo de la carne que resbalaba por una de sus comisuras.
―No tengo la menor duda ―replicó el anciano, sin dejar de sonreír.
―Es lo mejor que he comido nunca. ―Samantha se quitó disimuladamente un trozo de filete de entre los dientes―. Hannibal, coja el delantal y los cuchillos, está oficialmente dentro de MasterChef.
El viejo hizo una elaborada reverencia por toda respuesta.
―Lo que se ha perdido Pepe ―le comentó Jordi a Samantha mientras se preparaban para salir del estudio.
―Sí, qué pena que no haya podido estar aquí. ¿Dónde se habrá metido?
―Oh, no se preocupen, ha estado muy presente en mis platos.
El anciano les dedicó otra sonrisa que ponía los pelos de punta, recogió su nevera, el delantal y los cuchillos y salió del plató sin dejar de tararear.

Sergio Mullor en Twitter
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Por qué leer a Joanna Russ

A lo largo de la historia de la literatura muchas mujeres han utilizado la ficción para crear mundos donde todo es posible, para exponer todas las desventajas, injusticias y desigualdades que la sociedad ponía en las mujeres respecto a los hombres. Se conoce a la ficción como un género en el que todo lugar, sueño, pensamiento o sentimiento es probable sin necesitar una explicación concreta. Y, por ende, es un término donde la mujer se pudo imponer y donde se podía reclamar sus derechos sin miedo y con valentía, un lugar donde abordar todo de lo que carece el mundo y donde las condicionales son viables y pueden transformarse en presente.

Joanna Russ fue una pieza clave en este movimiento de ficción a la vez que fue una escritora sin miedo al qué dirán y que batalló con los radicales de su época con sus textos para dejar claro que no basta con mirar algo desde la distancia sino que hay que acercarse y echarle un par de ovarios. Su obra El hombre hembra fue una de sus historias más famosas, un grito a la libertad, y tiene un por qué: su protagonista es una mujer de un futuro paralelo en el que no existen los hombres, que saltará por el tiempo para conocer diferentes pasados para localizar y estudiar todas las desigualdades que pueden existir en otros mundos. El estilo de escritura no es fácil de leer debido a su gran profundidad poética, sus juegos de palabras y su retórica, aunque su tono irónico hará más sencillo comprender qué nos quiere mostrar la sucesión de páginas tan irregulares. En definitiva, es una narración llena de reflexión, de pensamientos, de verdades.

Volviendo a la novela mencionada y titulada en castellano como El hombre hembra, encontramos una novela de ciencia ficción que se adentra en el feminismo, que analiza el papel de los roles de género en el día a día mediante viajes temporales que atesorarán numerables realidades paralelas, repletas de desprecio, crueldad y discriminación. La aventura de esta obra comienza en un mundo futuro que se hace llamar Whileaway en el que los hombres se extinguieron por una epidemia y ahora las mujeres se reproducen entre ellas a través de una recombinación genética. El primer viaje al pasado se sitúa en el año 1929, una época donde la II Segunda Guerra Mundial no estalló y la sociedad está atrapada en una Gran Depresión que parece no tener fin. El segundo salto temporal se sitúa en el año 1969 y se acerca más al mundo que conocemos, pues sí que existen los hombres, que desembocará en un intercambio de cultura futura y presente respecto al sexo masculino.

En su momento, este libro fue recibido con un montón de premios y un gran reconocimiento a la vez que recogió diversas críticas hacia el planteamiento, la estructura y la ambientación. Las escenas, que se mezclan continuamente, exponen la indignación sentida hacia las contradicciones de la sociedad que sufren las mujeres; la escritura correrá hacia un tono comprometido y rabioso que explorará los extremos a los que se es capaz de llegar para combatir todo desprecio existente entre humanos. A lo largo de esta historia el sexo se revelará como un deseo angustioso en una época en la que la homosexualidad es considerada tabú. Cabe destacar la aparición de la defensa de las relaciones entre mujeres, tanto sexualmente como relación plenamente satisfactoria, expuesto sin tapujos y con orgullo.

Joanna Russ
Académica, escritora y activista del feminismo

  • Ganadora del premio Nébula (1972) a mejor relato corto con Cuando cambió.
  • Ganadora del premio Tiptree (1972) a mejor relato corto con Cuando cambió.
  • Ganadora del premio O. Henry (1977) por su cuento La autobiografía de mi madre.
  • Ganadora del premio Hugo (1982) a mejor novela corta con Almas; finalista del premio Nébula del mismo año con Almas.
  • Otros premios atesorados: Tähtívaeltaja Award (1987), premio Pilgrim (1988) y premio Otherwise (1995), además de haber sido nominada nueve veces al Nébula y tres al Hugo entre 1970 y 1982.
  • Nominación a Science Fiction and Fantasy Hall of Fame (2013).

El hombre hembra vuelve con una nueva edición de la mano de Nova CF

Se publicará el 21/05/2020 en tapa dura.
300 páginas.
Con traducción de Carlo Fabretti.
Revisión de galeradas a cargo de Gisela Baños y Antonio Torrubia.

El hombre hembra, una de las obras más influyentes de la literatura feminista, fue escrita en 1970 y, lejos de perder vigencia, sigue siendo absolutamente pertinente en la actualidad. Hoy se lee como una novela de viajes entre distintas realidades protagonizada por cuatro versiones de una misma mujer, en distintos momentos y con un mismo denominador común: el menosprecio que sufren todas ellas, cada una en uno de esos cuatro mundos paralelos. La obra es, además, un poderoso ensayo que denuncia la discriminación y el ninguneo que sufre el género femenino.

Carl Frode Tiller regresa con la segunda parte de CERCO

Sajalín Editores publicó la primera parte de Cerco en castellano en 2016, un libro traducido a más de quince idiomas, cofinanciado por el programa Europa Creativa de la Unión Europea y ganador del premio Brage, premio de la Crítica y premio Hambre. En palabras de Jo Nesbo, Tiller excava en la naturaleza humana con sensibilidad, prosa certera y una honestidad brutal.

En esta primera parte nos ponemos en la piel de David, que perdió la memoria y se pide ayuda a familiares y amigos en el periódico. A este anuncio periodístico responden tres personas muy cercanas a David: Jon, su mejor amigo, Arvid, su padrastro, y Silje, su primer amor, que le ayudarán con la pérdida de memoria; nos esperan grandes monólogos interiores que señalan aspectos de la vida de David. A medida que el cerco en torno a la identidad del protagonista se va estrechando, más ausente parece el presente de David y más grande se hace el misterio.

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Después de tres años, Sajalín ha anunciado que publicará el próximo 12/02/2020 la segunda parte: Cerco II, cuya traducción vendrá de nuevo de la mano de Cristina Gómez y cuya edición atesorará 449 páginas.

La fórmula del anterior libro se repite en este: la pérdida de memoria del protagonista y el envío de escritos para ayudarle. Esta vez tendremos a tres personas claves en su juventud e infancia; el granjero Ole con quien compartió aventuras y amistad en la machista isla de Otterøya, a Tom Roger, al que robó varias motocicletas, y a Paula, una enfermera jubilada y confidente de la madre de David que guarda un secreto terrible sobre la verdadera identidad del protagonista.

Según la crítica,

«Podría incluso considerarse a Tiller como el anti-Knausgård. En lugar del solipsismo heroico de este, su coro de voces ofrece una visión poliédrica de la identidad personal.»

The Independent

«Una exploración sutil de cuánto revelamos sobre nosotros mismos cuando hablamos de los demás.»

Kirkus Review

 

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